La renuncia de Hernán como presidente del JEM puede interpretarse como una consecuencia directa de la presión o el ataque negativo que recibió, lo cual llevó a su renuncia en esta semana a la posición de presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.
“Me dirijo a vuestra excelencia para comunicar mi decisión de renuncia al cargo de presidente de este órgano constitucional, con el cual fui distinguido por voto unánime. La decisión obedece a una cuestión estrictamente familiar y particular que impide mi dedicación plena a las actividades de la Presidencia”, dijo tímidamente Rivas. La «cuestión familiar» era básicamente la presión ciudadana y, sobre todo, su falta de capacidad para leer sin trabarse.
Irónicamente, las redes sociales mencionaban que «destruyeron a alguien que solamente no sabia leer». Hernán Rivas sigue siendo miembro del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. De hecho, en la sesion ordinaria del senado, su propia colega Kattya González le pidió primero que nombre tres materias que recuerde de la carrera de Derecho y a tres profesores; luego de eso pidió que le soliciten su renuncia como miembro del JEM.
Es que, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrado se encarga precisamente de eso que dice su propio titulo: juzgar a jueces y a fiscales, analizar su desempeño en juicios y tiene la potestad de sancionarlo e incluso removerlos del cargo. ¿Cómo una persona que no es capaz de leer un párrafo sin trabarse o esbozar una idea que tenga al menos el mínimo rigor de coherencia ser juez de jueces?
Es la pregunta que se hacen muchos pero que al día de hoy sigue sin respuesta. Por su parte, Hernan Rivas dejó de ser presidente pero sigue siendo miembro del organismo encargado de estudiar el comportamiento de los jueces y fiscales del país. Pero sabrán perdonarlo, su «único» pecado es no saber leer.
