Una cooperativa nacional puede dignificar el oficio del reciclaje

La primera cooperativa nacional de recicladores avanza desde Cateura

En el corazón mismo de la economía del descarte paraguayo —el barrio de Cateura, en la periferia de Asunción— se está cocinando algo que puede modificar el funcionamiento de todo un sector. Cientos de recicladores están dando los primeros pasos para conformar la primera Cooperativa Nacional de Recicladores del Paraguay, un proyecto que combina mejor remuneración, formalización del oficio y un objetivo ambiental concreto: aprovechar más residuos antes de que terminen en vertederos.

Según se desprende de la información oficial, el Comité Organizador que coordina el proceso quedó conformado el 12 de marzo de 2026 y reúne a representantes de las asociaciones de recicladores de Cateura. La iniciativa cuenta con el respaldo institucional de la Unidad de Gestión de Residuos de la Municipalidad de Asunción, la Cooperativa Universitaria, la Federación de Cooperativas Multiactivas del Paraguay, el Instituto Nacional de Cooperativismo (INCOOP) y el Ministerio de Industria y Comercio (MIC).

Quiénes la integran y a quiénes aspira llegar

La base inicial está compuesta por 454 recicladores identificados en Cateura como socios potenciales. De ese universo, 100 personas participan ya del sistema de comercialización conjunta que viene funcionando como anticipo del modelo cooperativo. El Comité Organizador, por su parte, está integrado por nueve representantes —tres por cada asociación participante— que conducen la etapa de formación. La meta declarada apunta más alto: alcanzar entre 2.000 y 3.000 socios en los próximos tres años, expandiendo el modelo a otras zonas de Asunción y, eventualmente, a otros departamentos.

Por qué cambia las cuentas en el bolsillo

El argumento más concreto a favor del modelo cooperativo aparece en el precio. Antes de la comercialización conjunta, el kilogramo de material reciclable se vendía en torno a los 1.000 guaraníes. Con el sistema asociativo, ese mismo kilogramo pasó a cotizarse en 1.800 guaraníes — un incremento cercano al 80%. Para una familia que vive del trabajo diario en la cadena del reciclaje, no es un detalle: es la diferencia entre un ingreso de subsistencia y uno que permite proyectar.

La infraestructura que se está pensando

El proyecto contempla, además, un salto de capacidad operativa. Entre las inversiones previstas figura una planta mecanizada de segregación en Cateura, así como la incorporación de camiones y compactadores para acelerar la recolección y la logística. Si las proyecciones se cumplen, la cooperativa podría llegar a aprovechar el 30% de los residuos que hoy circulan por el sistema, una cifra que, en términos de impacto ambiental urbano, mueve el amperímetro de manera notable.

La voz oficial

El responsable de la iniciativa por la Municipalidad de Asunción, Walter Lezcano, viene encabezando las gestiones de articulación entre las distintas instituciones que respaldan el proceso. La conjunción de actores —municipio, federaciones cooperativas, ministerio, instituto del sector y asociaciones de base— es uno de los puntos que más diferencia esta iniciativa de intentos previos: el respaldo institucional es múltiple y, según se desprende, sostenido.

El componente social que pesa

Cateura no es un barrio cualquiera dentro de la conversación sobre residuos. Es, hace décadas, uno de los símbolos de la economía del reciclaje informal en Paraguay, con cientos de familias que viven de recoger, clasificar y vender material recuperado. Lo que el modelo cooperativo introduce, además del aumento de ingresos, es una capa de formalización que abre puertas: acceso a financiamiento, seguro social, capacitación técnica, herramientas de gestión. La dimensión ambiental y la social se cruzan en el mismo proyecto.

Una idea que aspira a salir de Asunción

El horizonte declarado va más allá del propio barrio. Si la cooperativa logra consolidarse en su primera etapa, los promotores plantean que el modelo pueda replicarse en otras ciudades del país donde existe una base similar de recicladores trabajando de manera dispersa. En un país donde la gestión de residuos sigue siendo uno de los desafíos ambientales más persistentes, una cooperativa nacional que rinda más por kilo, recupere más material y mejore la vida de quienes la integran es un puzzle que, mirado desde afuera, encaja en varios lugares a la vez.


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