Julio Ullón, quien previamente aspiró a la presidencia de Cerro Porteño, presenta un fuerte cuestionamiento a la actual administración del club, liderada por Juan José Zapag. Ullón critica tanto el aspecto deportivo como el económico de la gestión actual, mencionando «errores reiterativos» y un «rotundo fracaso» en ambas áreas.
Asegura que el club no está cumpliendo con lo más mínimo en términos de experiencia y conocimiento en el departamento de fútbol, al igual que en la formación de un equipo de gestión eficiente. Según Ullón, contratar a jugadores de renombre no es la solución; en su lugar, Cerro Porteño debería enfocarse en generar un modelo de gestión deportiva y abordar las áreas en las que hay deficiencias

Además, Ullón menciona que se reunirá con socios del club que previamente apoyaron a Zapag y a Rubén Recalde. En esta reunión, buscarán analizar los estatutos del club y determinar si existen disposiciones legales que permitan una intervención en la directiva.
Ullón refuta la noción popular de que Zapag invierte personalmente en el club y señala que Cerro Porteño es autosustentable con ingresos anuales de 22 millones de dólares. Asegura que Zapag debería renunciar, de lo contrario, según Ullón, será «echado a patadas» eventualmente. Propone que el vicepresidente del club, Juan Carlos Pettengil, puede asumir perfectamente las riendas del club.
