Ansiedad: ocho alimentos que pueden empeorar los síntomas

La dieta que puede influir más de lo que creés

La alimentación influye directamente en el sistema nervioso y en la forma en que el cuerpo responde al estrés. En personas que viven con ansiedad, algunos alimentos cotidianos pueden intensificar síntomas como nerviosismo, irritabilidad o problemas de sueño. Por eso, especialistas advierten que identificar ciertos ingredientes en la dieta diaria puede ayudar a mejorar el bienestar emocional.

Diversas investigaciones científicas y expertos en salud mental señalan que algunos productos, especialmente los ultraprocesados o estimulantes, pueden desencadenar o agravar episodios de ansiedad. A continuación, repasamos cuáles son y por qué conviene moderarlos.

Ultraprocesados: el vínculo con ansiedad y depresión

Los alimentos ultraprocesados —como gaseosas, snacks, panes industriales o comidas listas para consumir— se relacionan con un mayor riesgo de problemas emocionales.

Un estudio realizado con más de 10.000 adultos en Estados Unidos, publicado en la revista Public Health Nutrition, encontró que cuanto mayor era el consumo de ultraprocesados, mayores eran las probabilidades de presentar depresión leve o sentimientos de ansiedad.

Estos productos suelen contener grandes cantidades de azúcares, grasas y aditivos que alteran el equilibrio nutricional y afectan el estado de ánimo.

Cafeína y bebidas energéticas: estimulan demasiado el sistema nervioso

Las bebidas con cafeína, como el café o algunas bebidas energéticas, pueden aumentar la sensación de alerta, pero en exceso también generan tensión, irritabilidad y problemas para dormir.

Desde la Asociación Americana de Psiquiatría advierten que el exceso de cafeína puede provocar nerviosismo, irritabilidad e insomnio.

El médico psiquiatra, neurólogo y sexólogo Enrique De Rosa Alabaster explicó a Infobae:

“El uso excesivo de estimulantes, como el café o el mate, incide en nuestra tensión nerviosa por el estímulo a la noradrenalina y diversos efectos, como una leve reducción de la perfusión sanguínea en el encéfalo”.

El especialista agregó que el consumo frecuente puede generar un “crash” posterior, es decir, una caída abrupta de energía que favorece la ansiedad y la fatiga.

Azúcares y carbohidratos refinados: cambios bruscos en el estado de ánimo

Los azúcares añadidos y los carbohidratos refinados —presentes en pan blanco, arroz blanco o productos dulces— pueden provocar fluctuaciones en los niveles de glucosa en sangre.

Estos cambios se asocian con irritabilidad, preocupación o tristeza, especialmente cuando el consumo es elevado.

Una investigación publicada en la revista Scientific Reports indicó que una dieta alta en azúcar puede influir en los trastornos del estado de ánimo, tanto en hombres como en mujeres.

Por eso, muchos especialistas recomiendan priorizar granos integrales, avena o quinoa, que liberan energía de forma más estable.

Alcohol, aditivos y suplementos estimulantes

Otros productos también pueden influir negativamente en el equilibrio emocional.

Entre ellos se encuentran:

  • Bebidas alcohólicas: aunque inicialmente pueden generar relajación, luego provocan irritabilidad y alteraciones del sueño.

  • Aditivos como el glutamato monosódico (E-621): relacionado en algunos casos con dolores de cabeza, nerviosismo e insomnio.

  • Suplementos como el ginseng: pese a sus beneficios potenciales, puede provocar nerviosismo o ansiedad en algunas personas.

El psicólogo Craig N. Sawchuk, especialista en terapia cognitivo-conductual en Rochester (Minnesota), señaló que “en ciertos casos, algunos aditivos pueden generar cambios en el estado de ánimo, tales como irritabilidad o ansiedad”.

Qué alimentos pueden ayudar a reducir la ansiedad

Además de limitar ciertos productos, los expertos sugieren incorporar alimentos que favorezcan el equilibrio emocional.

Entre ellos destacan:

  • Alimentos ricos en magnesio: espinaca, acelga, semillas de sésamo o arroz integral.

  • Fuentes de zinc: ostras, semillas de calabaza, anacardos, carne o yema de huevo.

  • Pescados grasos como el salmón, ricos en omega-3, que ayudan a regular dopamina y serotonina.

  • Probióticos como yogur, kéfir o chucrut.

  • Frutos rojos, ricos en antioxidantes.

  • Chocolate negro, cuyos polifenoles ayudan a reducir el cortisol.

También se recomienda mantener una buena hidratación. Expertos de la Asociación Argentina de Nutricionistas (AADYND) indicaron que:

“Un nivel de deshidratación de apenas el 2% de pérdida de masa corporal ya puede impactar en la capacidad cognitiva de una persona y afectar su estado de ánimo”.

Incorporar proteínas en el desayuno, consumir hidratos de carbono complejos y mantener una dieta equilibrada puede contribuir a estabilizar la energía y favorecer el bienestar emocional.


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