Una cosecha que arranca con buen pulso
El campo paraguayo dio la largada a una nueva temporada de frutilla y, según se conoció, lo hizo con números que llaman la atención. De acuerdo con lo difundido, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) verificó en fincas del departamento Central un nivel de rendimiento considerado excelente, en lo que es el inicio formal de la cosecha de este año.
La constatación se hizo durante una visita técnica a productores realizada por el Ing. Julio Gallardo, especialista del Centro de Desarrollo Agropecuario (CDA) de Central, dependiente de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del MAG. Central es, según se informó, la zona por excelencia para esta producción, tanto por volumen como por la calidad de la fruta que sale al mercado.
Los números que respaldan el optimismo
Detrás del entusiasmo hay datos concretos. De acuerdo con lo informado por Ángel Rivarola, presidente de la Asociación de Productores de Frutillas y Afines de Estanzuela (Itauguá), los productores sembraron 850.000 plantas para esta temporada y estiman un rendimiento de hasta 400 gramos por unidad.
Con la cosecha ya iniciada, el grueso de la producción se espera entre los meses de julio y agosto, período en el que se concentrará la mayor oferta de la fruta. Para quien hace la cuenta desde el lado del consumidor, esos dos meses son los que pueden traer mejor disponibilidad y, en consecuencia, mejor precio en góndola.
El cuadro nacional, con margen para crecer
El contexto productivo paraguayo deja una lectura económica clara. De acuerdo con lo difundido, la producción anual de frutilla en el país ronda las 3.000 a 3.500 toneladas, distribuidas en una superficie cultivada que oscila entre las 300 y 400 hectáreas a nivel nacional.
El dato relevante, sin embargo, no es solo el volumen actual, sino el techo. Según se informó, existe un alto potencial para el aumento de la producción, tanto en superficie cultivada como en beneficios para los productores. Es decir: la frutilla paraguaya tiene espacio para crecer por encima de los niveles que muestra hoy, si se acompaña con la inversión y el apoyo técnico adecuados.
La apuesta a la agricultura familiar
El sostén del sistema productivo, según se conoció, sigue siendo la agricultura familiar. Gallardo describió la lógica con claridad: «Seguimos trabajando junto a los productores en cada etapa del proceso, fortaleciendo la agricultura familiar como motor de desarrollo, generación de ingresos y producción de alimentos de calidad para las familias paraguayas».
El acompañamiento técnico del MAG, según se informó, juega un rol importante en el mejoramiento de la calidad de la fruta y, por ende, en los beneficios económicos que terminan llegando a quienes la producen. La cuenta es directa: mejor calidad y mejor rendimiento significan precios más sostenibles para los productores y oferta más estable para los consumidores.
Temporada productiva
Para el resto de la temporada, las miradas se concentran en cómo evoluciona la cosecha durante el pico de julio y agosto. La buena nueva, según se conoció, es que las plantaciones muestran un gran potencial productivo desde el arranque, lo que pone a la cadena en condiciones favorables para llegar bien al momento de mayor oferta.
Para las familias productoras, el desafío es aprovechar este ciclo para consolidar superficie y mejorar precios. Para el consumidor, la frutilla paraguaya promete estar más presente y mejor presentada en los próximos meses. Para el país, una pieza más del entramado de agricultura familiar que aporta a la economía cotidiana, lejos de los grandes titulares pero cerca de la mesa.
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