En la sesión de la Cámara Baja se presenció un enérgico debate parlamentario, centrado en la denuncia interpuesta por Horacio Cartes, líder del movimiento Honor Colorado, ante el Ministerio Público, alegando que fue objeto de una presunta persecución política.
Los diputados cartistas expresaron que el expresidente Horacio Cartes fue y es víctima de una persecución política y jurídica constante e inmisericorde. En contraposición, los demás legisladores sostuvieron que Cartes abusó del poder durante su mandato y criticaron su intento de violar la Constitución a través de la polémica enmienda de 2017.
Los diputados cartistas Rocío Abed, Cristina Villalba y Walter Harms defendieron a Cartes argumentando que el exmandatario fue objeto de una persecución injusta, lo cual, según ellos, menoscabó la institucionalidad del país. Abed cuestionó la ausencia de pruebas en las causas presentadas contra Cartes y Villalba sostuvo que las tensiones con el gobierno de Mario Abdo Benítez hicieron que Estados Unidos se viera «engañado». Harms, por su parte, criticó la supuesta filtración de información sensible de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad) a medios anticartistas.
Por otro lado, los diputados Daniel Centurión, Roberto González y Mauricio Espínola (ANR-FR) acusaron a Cartes de abusar del poder durante su mandato, orquestando imputaciones desde el Palacio de López. Centurión destacó que, a diferencia de Cartes, Abdo Benítez siempre fue respetuoso de la Constitución. González rememoró los violentos acontecimientos del 31 de marzo del 2017, asociándolos a la administración de Cartes y Espínola, en una sesión tensa, dijo que espera que el «cartismo» no influya de manera desmedida en el presidente electo Santiago Peña.
Y a todo esto, se suman las declaraciones realizadas por el diputado cartista Yamil Esgaib, quien afirmó, «el fiscal se va cuando nosotros queremos», haciendo referencia al fiscal general del Estado, sugiriendo así la influencia de su grupo político sobre la Fiscalía. Esgaib, además se refirió a quienes serían los responsables de la mencionada persecución política, como una «gavilla» de individuos, liderada por el Ejecutivo saliente.
