Cuando las aguas residuales empiezan a producir energía limpia
La combinación de hidrógeno verde, aguas residuales e inteligencia artificial abre una vía inesperada para acelerar la descarbonización y cuidar un recurso cada vez más escaso: el agua potable. Un proyecto internacional con participación de la Universidad de Málaga demuestra que lo que antes era desecho puede transformarse en energía estratégica.
De residuo problemático a insumo energético
El uso de aguas residuales como materia prima para producir hidrógeno verde ofrece una doble ventaja ambiental. Por un lado, reduce la presión sobre el agua potable en un contexto de estrés hídrico creciente; por otro, aprovecha compuestos orgánicos presentes en esas aguas que pueden convertirse en fuente de energía.
Tecnologías como la electrólisis, los procesos bioelectroquímicos y la fotocatálisis ya venían explorando este potencial. Sin embargo, uno de los grandes desafíos seguía siendo el rendimiento y la estabilidad del proceso a escala industrial.
Inteligencia artificial para optimizar el hidrógeno verde
El avance llega de la mano de modelos predictivos basados en inteligencia artificial y aprendizaje automático. Investigadores de la Universidad de Málaga (UMA), junto con equipos de Vietnam, Corea del Sur, India y Taiwán, lograron optimizar la producción de hidrógeno verde a partir de aguas residuales mediante un control más preciso de las variables del proceso.
Según informó la Universidad en un comunicado, se trata de un “proceso sostenible con un gran potencial” que permite ahorrar agua potable, reducir el uso de recursos fósiles y mejorar el rendimiento energético.
Fermentación oscura y modelos predictivos
La investigación se centra en la fermentación oscura, un método que utiliza microorganismos anaerobios para descomponer la materia orgánica presente en el agua residual y generar biohidrógeno. Hasta ahora, esta técnica enfrentaba límites por la cantidad de variables que afectan su eficiencia y por su compleja gestión operativa.
El catedrático Enrique Rodríguez Castellón, de la Facultad de Ciencias de la UMA, explicó que “el desarrollo de procesos para el uso y revalorización de las aguas residuales es necesario para mejorar la sostenibilidad de los recursos hídricos y proteger el medio ambiente”. También recordó que el hidrógeno es “una materia prima esencial en la industria química y metalúrgica y un vector energético clave en la descarbonización”.
Los modelos asistidos por inteligencia artificial permiten identificar patrones, predecir comportamientos del sistema y ajustar el proceso en tiempo real, reduciendo costos y tiempos de ensayo.
Menos residuos, más energía y menor huella ambiental
El trabajo, publicado en la revista científica Energy, describe un método innovador que reemplaza enfoques más convencionales. Utiliza datos de pruebas reales para construir modelos predictivos capaces de maximizar la recuperación de energía y minimizar los desechos orgánicos generados durante el proceso.
La investigación se desarrolló en el marco de proyectos financiados por ACOSOL, la Fundación Unicaja, la Agencia Estatal de Investigación y el proyecto europeo H2 Excellence. También participan como autoras las científicas Olga Guerrero Pérez y M. Cruz López Escalante, del Departamento de Ingeniería Química de la UMA.
El resultado apunta a un cambio de paradigma: la depuración de aguas ya no solo como un costo ambiental, sino como una pieza integrada del sistema energético del futuro.
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