Un Fisco que mira el segundo semestre con menos preocupación
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) salió a marcar un escenario más alentador para lo que viene. Según se informó, el organismo proyecta un crecimiento de la recaudación que permitiría cerrar el año con un Fisco más holgado, después de varios meses de números ajustados.
De acuerdo con lo difundido, la previsión es alcanzar un aumento del 8% en las recaudaciones tributarias en 2026 con respecto a 2025. Traducido a moneda dura, eso representa unos USD 500 millones adicionales para las arcas del Estado.
El factor que está detrás del pronóstico
El titular de la DNIT, Óscar Orué, fue claro al señalar cuál es la variable que mueve la aguja: el tipo de cambio. Según explicó, «el segundo semestre nos va a ir mejor, teniendo en cuenta que ya vamos a tener igual al tipo de cambio ya bajo».
La lógica, según se conoció, es la siguiente: hoy existe «un impacto negativo por el tipo de cambio muy bajo» que se siente con fuerza en los impuestos aduaneros, donde una cotización planchada se traduce, directamente, en menor recaudación. La expectativa es que esa relación se recomponga en la segunda mitad del año y arrastre el ingreso fiscal hacia arriba.
La lectura macro del organismo
Más allá de la previsión específica, Orué dejó pistas sobre cómo está leyendo el momento económico. Afirmó que «la economía está bien» y que «el consumo está bastante estable», una caracterización más optimista que la que el propio Gobierno había hecho meses atrás, cuando llegó a hablar de «economía de guerra» para describir el ajuste de gastos.
Ese cambio de tono no es solo retórico: marca que, desde el área tributaria, se descarta seguir operando bajo aquella lógica de emergencia y se asume un escenario más previsible.
Lo que queda en la lista de «depende»
La proyección, sin embargo, está atada a variables que no son automáticas. De acuerdo con la información disponible, no se difundió un desagregado por tipo de impuesto, ni cifras cerradas del primer semestre que permitan medir, sobre la marcha, qué tan firme es el arranque del 8% proyectado.
En la práctica, que el pronóstico se cumpla dependerá de que el tipo de cambio efectivamente se mueva en la dirección esperada y de que el consumo interno acompañe. Si esas dos piezas se acomodan, el segundo semestre puede dar al Estado el margen que el primero no ofreció. Si no, la cifra anunciada quedará más cerca del deseo que del resultado.
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