De villano viral a hormona esencial: qué dice la ciencia
Si pasaste por TikTok o Instagram en las últimas semanas, te cruzaste con la idea: el cortisol es el nuevo villano. Le atribuyen la «cara de cortisol», el «cuerpo de cortisol», la hinchazón abdominal, la caída del pelo y todo aquello que no nos gusta de cómo nos vemos al espejo. Pulula una oferta de cócteles, suplementos y masajes para «bajar» sus niveles. Una publicación de divulgación científica recogió la opinión de tres especialistas internacionales que pinchan el globo: en la mayoría de los casos, esa narrativa no se sostiene.
Qué es el cortisol y para qué sirve
«El cortisol es una hormona esencial que necesitamos para vivir. Ciertamente no es un villano», afirmó el médico británico Xand van Tulleken, especializado en divulgación científica, citado por esa publicación. Lo producen las glándulas suprarrenales, ubicadas sobre los riñones, y se regula a través del hipotálamo y la hipófisis en el cerebro.
Sus funciones son centrales: ayuda al cuerpo a usar los carbohidratos, grasas y proteínas, regula la presión arterial, controla el azúcar en sangre, modula la inflamación, ordena el ciclo sueño-vigilia y permite responder al estrés. Sus niveles tienen un ritmo circadiano: suelen ser más altos al despertar y bajan durante el día. Sin cortisol, dicen los especialistas, no se podría vivir.
Lo que dicen las redes vs lo que dicen los médicos
«Es muy probable que vivamos con niveles elevados de cortisol en nuestro organismo», reconoció John Wass, profesor de Endocrinología de la Universidad de Oxford, también citado por esa publicación. «Con los teléfonos inteligentes, es imposible tener un momento de paz». Pero ahí mismo introdujo un matiz importante: el vínculo directo que las redes establecen entre cortisol y los cambios corporales que se viralizan es, según él, «engañoso».
«Todos estos cambios —aumento de peso o hinchazón facial— pueden tener muchas otras causas: una mala noche de sueño, ciertos medicamentos, un exceso de sal o un exceso de alcohol», explicó. «Es improbable que los niveles de cortisol sean los únicos responsables; es un panorama complejo».
Por su parte, Daryl O’Connor, profesor que dirige el Laboratorio de Estrés y Salud de la Universidad de Leeds, subrayó otro punto: «La única forma de saber con certeza si tus niveles de cortisol son altos es mediante un análisis de sangre o saliva». El resto, advirtieron los especialistas, son fluctuaciones normales que la mayoría ni siquiera nota.
Van Tulleken fue más directo sobre los videos virales: «Es pura basura. Y debes ignorarlo totalmente».
Cuándo sí hay un problema real
Hay un grano de verdad en el vínculo entre cortisol y peso, aclaró Van Tulleken. Existen enfermedades —como el síndrome de Cushing, por ejemplo, debido a tumores en la hipófisis o al uso prolongado de medicamentos similares al cortisol— que sí pueden generar niveles crónicamente altos de la hormona y redistribución de grasa, sobre todo en cara y abdomen. Pero eso, remarcó, no se autodiagnostica con un test de redes ni se trata con cócteles: requiere consulta y seguimiento médico.
Qué sí ayuda
La recomendación que repiten los especialistas es menos viral, pero más sólida: dejar de obsesionarse con los niveles de cortisol y enfocarse en lo que sí está bajo control —una alimentación saludable, actividad física regular y buen descanso—. Si aparecen cambios drásticos o síntomas que preocupan, lo que corresponde es consultar con un profesional.
Importante: esta información es de carácter divulgativo y no reemplaza la indicación de un profesional de la salud.
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