Un fenómeno natural sin precedentes
El 15 de enero de 2022, el volcán submarino Hunga Tonga, situado a unos 65 kilómetros al norte de Nuku’alofa, Tonga, realizó una erupción que fue considerada como una de las más poderosas de la historia.
Este evento geológicoarrojó cenizas, gases y vapor a más de 20 kilómetros de altura, y también generó un tsunami devastador y alteró el clima de la Tierra durante los siguientes años.
Las conclusiones sobre esta erupción fueron reveladas en un estudio publicado en la revista Nature por investigadores de la Universidad de Bath.
Desde entonces, la comunidad científica ha mantenido un interés constante en analizar las repercusiones de este fenómeno a medio y largo plazo, dada su excepcionalidad.
Descubriendo el mecanismo detrás de la explosión
Recientemente, un nuevo estudio de la Universidad Nacional de Australia (ANU) se ha centrado en desentrañar el mecanismo físico que causó este cataclismo, un aspecto que permanecía sin explicación.
Los investigadores descubrieron que la explosión fue provocada por «una roca comprimida con gas», la cual liberó energía equivalente a cinco de las explosiones nucleares subterráneas más grandes realizadas por Corea del Norte en 2017, según afirmó Jinyin Hu, coautor del estudio y estudiante de doctorado en ANU.
Utilizando datos del instrumento satelital Infrared Atmospheric Sounding Interferometer de la Agencia Espacial Europea (ESA), los científicos analizaron los registros sísmicos del evento y la liberación de gases, logrando identificar que la explosión fue el resultado de una roca con gas atrapada bajo un mar poco profundo, actuando como una olla a presión.
Impacto del tsunami en la región
La magnitud de la erupción también se hizo evidente en la cantidad de agua levantada durante el tsunami posterior, que fue suficiente para llenar «un millón de piscinas olímpicas estándar», como destacó el Dr. Thanh-Son Pham, coautor del estudio.
A través de sus investigaciones, los científicos comprendieron que la fuerza vertical del agua levantada provocó que la tierra sólida rebotara hacia arriba, lo que a su vez generó tsunamis que alcanzaron alturas de hasta 45 metros en las islas cercanas.
Un volcán clave para la sismología
Los expertos de ANU señalaron que la erupción de Hunga Tonga se distingue por ser el evento mejor registrado instrumentalmente en comparación con erupciones de tamaño similar en el pasado reciente.
A diferencia de la erupción del Pinatubo en Filipinas en 1991, cuando los sistemas de monitoreo no eran tan avanzados, la erupción de 2022 contó con múltiples formas de registro, desde imágenes satelitales hasta sensores sísmicos que capturaron ondas sonoras y estructuras.
Las evidencias recogidas durante y después de la erupción del 15 de enero de 2022 demuestran la potencia del Hunga Tonga y también destacan su importancia para el estudio de la sismología y sus efectos en el medio ambiente.
