En el año 1992, el escritor argentino Enrique Rojas publicó su libro “El hombre light”, explicó que es un texto de denuncia, señalaba que la sociedad occidental estaba enferma y en consecuencia surgió el “hombre light”, un sujeto que lleva como bandera una tetralogía nihilista: hedonismo, consumismo, permisividad y relatividad, todos ellos enhebrados por el materialismo según sus propias palabras. Lo compara con ciertos productos “light”, comidas sin calorías y sin grasas, cerveza sin alcohol, azúcar sin glucosa, tabaco sin nicotina, Coca-Cola sin azúcar, mantequilla sin grasa… y un hombre sin contenido, entregado al dinero, al poder, al éxito y al gozo ilimitado sin restricciones.
Obviamente, si te cuelgan un par de bolas naciste varón, pero esto no te hace hombre en el sentido completo de la palabra. Del mismo modo, si tenés o te cuelgan un par de tetas, naciste hembra, pero esto tampoco te hace mujer en el amplio sentido del término. Hay mucho que aprender para ser finalmente una dama. Un tip desde mi punto de vista masculino; puta en la cama y dama en la calle es la combinación perfecta, ah, y que sepa cocinar, toda una rareza hoy día.
Aquí les va una de esas verdades incómodas que suelo tirar. Debido a la inmoralidad de la mujer paraguaya en general, este país está lleno de bastardos o “guachos” como dicen los argentos. A no confundir con “gauchos”. Lo inmoral no está en el sexo sino en el encargo durante la soltería. Casarse o formar pareja primero y luego tener hijos para brindarles un hogar es lo correcto y natural. Claro que el hombre es responsable también, cuesta contenerse. Algo similar sucede con la lengua, aunque en esto no me refiero al sexo mal llamado oral cuando es más bien bucal, sino a lo que se dice cuando se habla.
Por esto el padrino del bautismo católico es una tradición cultural importante en el Paraguay ya que viene a paliar en cierta medida la ausencia de la figura paterna en el hogar.
El bastardismo repercute indefectiblemente en la formación del carácter de los niños, especialmente del varón, las estadísticas son contundentes en todo el mundo. La mayor cantidad de criminales, violentos o no, pertenecen a la categoría de origen “mono-parental” como gustan llamar los correctos, aunque realmente parece que estás diciendo que descienden del mono. Al final, esto resulta atinado ya que de esa condición salen muchos energúmenos.
Se puede deducir que en ciertos casos es mejor no tener padre que tener uno malo por la profunda influencia negativa que puede causar en los niños. Pero el que no lo tiene no lo sabe e idealiza la figura paterna. Otra verdad incómoda es que el varón sin padre tiene una sexualidad más endeble, menos definida podría decirse. Y si, así como están pensando, puede que termine siendo puto.
La tibieza y la mojigatería se normalizan en una sociedad en la cual la mayoría son bastardos o guachos y los gauchos la rareza. Eso de “no somos machos, pero somos muchos” calza perfectamente, así como “no somos muchos, pero somos machos” también. Creo que estos dichos populares deberían incluirse en el Himno Nacional.
Más detestables que los tibios son los “feministos”, hombres de familias aparentemente bien constituidas que toman partido contra su propio género como los Fillizolas, los Rubín, Mario Ferreiro, Luis Barreiro entre otros pelotudos de marca mayor. Estos son los “hombres estiércol”, “they are full of shit” como dicen vulgarmente los anglos parlantes, están llenos de mierda, por eso son una mierda. Progres, zurdos, soberbios, socialistoides, anticapitalistas, anti sionistas, anti stronistas, “solidarios” hijos de sus putas madres como todos sus seguidores o los que se identifican con esa línea. Anti oviedistas de primera hora, “demócratas” a quienes el olor a pueblo les repugna cuando que el general Lino Cesar Oviedo lo tenía como perfume.
Malditos anti paraguayos vende patria, como la bosta Oscar Acosta, otro feministo, el paraguayito de la Menchaca, otra caca. Los que detestan a Trump y Netanyahu y simpatizan con la “resistencia” palestina, o sea, con los terroristas y el terrorismo. Los que se prestaron a la campaña genocida de la vacunación masiva, discípulos del jefe de propaganda nazi Joseph Goebbels, el creador del periodismo moderno.
Complementando lo escrito al principio de este artículo para concluir, quiero dejar en claro que no existe stronismo sin Stroessner ni oviedismo sin Oviedo, tampoco banana split sin banana. El café descafeinado es un despropósito y lo máximo de esta estupidez se dio con el supuesto asintomático durante la plandemia. Estos hombres de estiércol pululan por doquier por los medios masivos de desinformación, sus estercoleros naturales donde deshonran a su propio género y se venden a sus proxenetas; A.J. Vierci, Horacio Cartes, Ratalia Zucolillo, Bobito Harrison y el masón Beto Espinola.
¡Repugnantes!
Shabat Shalom.
Escrito por El Padrino
Raúl Melamed

