La caminata milenaria que mejora el equilibrio y reduce caídas

De los videos virales a la cancha de la evidencia

En los últimos meses creció en redes una práctica que muchos llaman «caminata taichí», impulsada por videos virales —algunos generados con inteligencia artificial— que prometen ganancia de masa muscular o pérdida de peso con apenas unos minutos diarios de ejercicio suave. Según una publicación especializada en bienestar, los expertos consultados pusieron paño frío a esas promesas y devolvieron la conversación a lo que dice la evidencia.

«El taichí puede aportar verdaderos beneficios para la salud», afirmó Li Li, profesor de kinesiología de Georgia Southern University y practicante de taichí, citado por esa publicación. Sus recompensas reales, agregó, pasan más por mejorar el equilibrio y reducir el riesgo de caídas que por desarrollar musculatura.

Qué es la caminata taichí

La caminata taichí —o «paso de taichí»— es uno de los movimientos fundamentales del taichí, un arte marcial tradicional chino que combina movimiento, respiración y atención plena. «Es el movimiento más fundamental para la práctica del taichí», explicó Feng Yang, profesor asociado de biomecánica, kinesiología y salud de Georgia State University. A diferencia de la marcha habitual, en la que el cuerpo se impulsa de un paso al siguiente, la caminata taichí elimina el envión y desacelera todo hasta que cada movimiento queda bajo control total. Algunos lo describen como un «andar felino»: muy despacio y en silencio.

Lo que sí dice la evidencia

Evitar caídas a cualquier edad requiere dos capacidades, según Yang: reconocer cuándo el cuerpo está desequilibrado y tener fuerza para corregirlo. La práctica del taichí podría ayudar con ambas, al trabajar la propiocepción —la conciencia de dónde está el cuerpo en el espacio— y fortalecer piernas y tronco. Investigaciones citadas también sugieren que la práctica podría reducir el miedo a caerse en personas mayores, una ansiedad que muchas veces termina autorreforzándose y limitando los movimientos.

Aunque la mayoría de los estudios analizó el taichí completo, hay motivos para pensar que parte del beneficio se obtiene solo con la caminata. Un estudio pequeño firmado por Yang halló que el paso de taichí desafiaba más el equilibrio que una marcha típica y obligaba al cuerpo a estabilizarse activamente.

Cómo se hace en casa

La caminata básica es accesible y, según los especialistas, se puede aprender con videos en línea. Se sugiere arrancar con las rodillas levemente flexionadas y todo el peso sobre una pierna. Luego se levanta la otra, se apoya suavemente delante empezando por el talón y se traslada el peso de manera gradual antes de despegar el otro pie. La instructora Leda Elliott, del estudio A Thousand Cranes en Massachusetts, recomienda imaginarse que se equilibra una tacita de té sobre la cabeza para mantener el cuerpo erguido.

La sugerencia es empezar con dos a cuatro pasos, respirar con naturalidad y prestar atención a cada parte del movimiento. Con la práctica se pueden sumar pasos hacia atrás, cambios de peso, giros y trabajos con los brazos. Bastan dos o tres minutos diarios para empezar, en cualquier espacio: una galería, un pasillo, el living. Hacerlo descalzo o con suela blanda ayudaría a registrar mejor el desplazamiento del peso.

Lo que no promete

El propio Li lo resumió sin vueltas: enseña taichí, no grandes músculos. Las promesas virales sobre hipertrofia o adelgazamiento exprés no se sostienen con la evidencia disponible. Tomada como una forma de meditación en movimiento, en cambio, la práctica podría sumar también al manejo del estrés y a la sensación de calma. «La práctica es solo tan buena como la atención que le prestes», cerró Elliott.


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