El reposo prolongado no es el remedio para la lumbalgia
Cuando aparece el dolor de espalda, el primer instinto suele ser tirarse a la cama y no moverse. Pero la evidencia apunta en sentido contrario: según la Sociedad Española de Reumatología, evitar el reposo en cama y volver cuanto antes a la actividad facilita la recuperación de la lumbalgia. El reposo prolongado, en cambio, es contraproducente.
Por qué el reposo no ayuda
Quedarse quieto por mucho tiempo debilita la musculatura y retrasa la mejoría. Un descanso breve en la fase más aguda puede aliviar, pero no conviene estirarlo: mantenerse en movimiento, dentro de lo posible, acelera la recuperación.
Qué sí conviene hacer
La recomendación es retomar la actividad y mover el cuerpo. El ejercicio aeróbico regular —caminar, correr o nadar— ayuda a reducir el riesgo de dolor de espalda, y los ejercicios que fortalecen la musculatura de la cadera y el tronco son especialmente útiles, al punto de que pueden disminuir la necesidad de analgésicos. También se mencionan opciones como el Tai Chi, el yoga o el pilates, y la aplicación de calor local.
Desarmando mitos
La entidad aclara algunos puntos importantes: el dolor de espalda persistente rara vez se debe a un daño importante, pocas veces hacen falta estudios por imágenes, y sentir dolor con ciertos movimientos no significa que uno se esté lastimando. Entenderlo ayuda a no tenerle miedo al movimiento.
Cuándo consultar
El dolor de espalda es muy común —cerca del 80% de las personas lo experimenta en algún momento— y suele mejorar. De todos modos, si es muy intenso, se prolonga o se acompaña de señales como debilidad, adormecimiento o pérdida de fuerza, lo indicado es consultar a un profesional que oriente el tratamiento.
Fuentes: Sociedad Española de Reumatología · CuidatePlus · Quirónsalud.
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