Testimonios recientes exponen irregularidades en la atención médica que recibió Diego Maradona antes de su fallecimiento
El Dr. Fernando Villarejo, jefe de Terapia Intensiva de la Clínica Olivos, declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 3 de San Isidro que fue presionado por los doctores Leopoldo Luque y Agustina Cosachov para mantener sedado a Diego Maradona durante 24 horas.
Según su testimonio, se trató de una decisión tomada sin una planificación clara, que iba en contra de su criterio profesional. Afirmó que lo correcto habría sido internarlo en un centro de rehabilitación con un equipo multidisciplinario. Pese a su desacuerdo, terminó aplicando la sedación profunda a través de un catéter venoso central, algo que Maradona rechazó activamente.
Villarejo también explicó que, ante la falta de un tratamiento con objetivos definidos, decidió reducir las dosis luego de 24 horas. Remarcó que todo el procedimiento se realizó sin establecer un plan médico claro para abordar el cuadro de abstinencia del paciente.
Internación domiciliaria en la mira
Otro de los testimonios clave fue el del cardiólogo Sebastián Nani, quien insistió en que Maradona debía seguir su recuperación en una clínica especializada. A pesar de ello, se tomó la decisión de trasladarlo a una casa en Tigre, organizada por Luque y Cosachov.
Nani consideró que se trató de una elección inapropiada, dada la condición de alto riesgo del paciente. Esta determinación de optar por una internación domiciliaria sin los recursos necesarios es uno de los ejes centrales del proceso judicial.
Autopsia revela condiciones críticas
El Dr. Carlos Casinelli, integrante del equipo forense que realizó la autopsia, explicó que Maradona presentaba un corazón con un peso muy por encima del promedio (más del doble) y 4,5 litros de agua acumulados en su cuerpo.
Estos datos confirman que sufría una insuficiencia cardíaca severa. Casinelli fue tajante: “No fue una muerte imprevista”. Según sostuvo, los signos clínicos estaban a la vista y no se tomaron las medidas adecuadas para prevenir el desenlace.
Los imputados y el avance del juicio
Están acusados siete profesionales de la salud: Leopoldo Luque (neurocirujano), Agustina Cosachov (psiquiatra), Carlos Díaz (psicólogo), Pedro Di Spagna (médico clínico), Nancy Forlini (coordinadora de cuidados domiciliarios), Mariano Perroni (coordinador de enfermeros) y Ricardo Almirón (enfermero).
Todos enfrentan cargos por homicidio simple con dolo eventual, lo que podría significar hasta 25 años de prisión. Gisela Madrid, enfermera, será juzgada en un proceso separado.
El juicio sigue en curso con más testimonios por delante, mientras se intenta esclarecer lo ocurrido en los días previos a la muerte del ídolo mundial del fútbol el 25 de noviembre de 2020.
¡Gracias por llegar hasta el final!
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