Nuestro amado Paraguay, esa joya escondida de Sudamérica, nunca deja de sorprendernos con su talento innato para convertir escenarios que deberían ser solemnes en auténticas funciones de teatro.
Es como si el destino hubiera decidido que, en lugar de sesiones parlamentarias o debates políticos serios, lo que realmente necesitábamos era una dosis diaria de humor, aunque a veces lo que sucede no es simpático sino preocupante.
Vamos a sumergirnos en el fascinante mundo de la política paraguaya, donde las amenazas y las bravuconadas parecen ser el pan de cada día. Yamil Esgaib, ese diputado que no deja de sorprendernos, ha vuelto a hacer de las suyas.
Conocido por sus actuaciones en el teatro político, vuelve a ser el protagonista de un nuevo episodio. Esta vez, la senadora liberal Celeste Amarilla lo acusó de amenazarla con violencia física durante una sesión de la Comisión Bicameral de Presupuesto.
Entre los improperios varios que lanzó, lo más suave que dijo fue que, «Amarilla nos hace pasar vergüenza». Esgaib tampoco dudó en minimizar la gravedad del feminicidio, afirmando que es simplemente un asesinato, sin importar el género o la edad de la víctima.
Pero si de show hablamos, el diputado podría darnos una masterclass
En una ocasión decidió amenazar nada menos que al fiscal general del Estado, Emiliano Rolón. Pero, ¿por qué quedarse ahí? También tuvo palabras para el embajador de Estados Unidos, Marc Ostfield.
Esgaib amenazó al embajador Ostfield con darle un «tongazo» si se encontraba con él. Podrías imaginar la escena: un diputado paraguayo enfrentándose a un embajador estadounidense. ¡Qué épico!
Cómo no comportarse en una sesión parlamentaria
En otra de sus apariciones estelares, censuró a su colega Rocío Vallejo, durante una audiencia pública sobre el uso de tobilleras. ¿El escenario? Una reunión organizada por la Comisión de Justicia, Trabajo y Previsión Social.
Mientras Vallejo exponía sobre la ley, notó que su micrófono estaba a punto de ser apagado. Sin perder tiempo, le pidió a Esgaib, quien presidía el evento, que no la censurara. Pero, como buen actor en este drama político, Esgaib decidió cortar su discurso. Por sobre todo país libre y soberano, donde cada uno hace lo que quiere.
Luego alegó que Vallejo estaba mintiendo y faltando al respeto a todos los presentes. Según él, ella estaba difundiendo información errónea. Y, por si fuera poco, se quejó de ser etiquetado constantemente como «maleducado» y «prepotente». ¿Cómo preferiría ser etiquetado? Seguramente que como «honorable».
El diputado insistió en que Vallejo los maltrató al cuestionar la constitucionalidad de la ley sobre tobilleras. Según él, ella básicamente les dijo que eran unos ignorantes. Y, en un intento por desviar la atención, mencionó que Vallejo es una mujer hermosa y que siempre han hablado bien. Pero, ¿qué tiene que ver eso con el debate político?
Durante la votación que decretó su suspensión, se dirigió a su colega Johana Ortega, diciendo “Johana, te voy a acosar”. Y como si fuera una comedia, algunas risas se colaron de fondo. El presidente de la Cámara Baja, Raúl Latorre, intentó poner orden, pero el show ya había comenzado.
No contento con sus palabras, Esgaib planteó un profundo debate constitucional: “¿Dónde dice la Constitución que no le puedo tirar un beso a Johana?”. Johana Ortega, con toda la razón, respondió que lo que él le dijo fue “te voy a acosar”.
La política paraguaya nunca deja de sorprendernos. Y con personajes como Esgaib en escena, podemos esperar muchas más sorpresas en el futuro.
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