La primera vez que llegué a Palermo, capital de Sicilia, fue en tren, venía de Messina, el extremo este de la isla.
Apenas salí de la estación llamaron mi atención dos cosas, se respiraba un aire tenso, eran las 4 de la tarde, verano. Lo otro fue cierto brillo que destellaba la avenida Roma que concluye por la terminal. El tono semi grisáceo de la calle resultaba extraño, hasta que averigüé. Originalmente era de mármol. Enseguida recordé los vergonzosos empedrados de Asunción.
Mientras recorría la ciudad distraído y maravillado por monumentos históricos y construcciones antiguas, no tuve tropiezo alguno sobre las veredas ni había baches en las arterias palermitanas y menos aún cráteres.
Hubo un tiempo, no hace mucho, en que Sicilia trató de recuperar su independencia política escindiéndose de Italia. Estuve de acuerdo con esa idea y le comenté al embajador de Italia, cuando eso Julio Cavaterra, con quien tenía cierto diálogo. Como buen romano y embajador del gobierno central, reaccionó negativamente.
Sabemos por la Biblia que en el reino de los cielos donde muchas moradas hay según el propio Jesucristo, las calles son de oro, pero en la Tierra, tenerlas de mármol ya era bastante.
Es una anécdota interesante de la capital de la mafia siciliana.
En feroz contraste, aquí, la mafia de los partidos políticos, es responsable de la terrible situación de Asunción en lo que compete a la Municipalidad de la capital.
Es vergonzoso para la diosa griega “democracia” que el mejor intendente que tuvo esta ciudad fue un militar de carrera de la rama de ingeniería; el general Porfirio Pereira Ruiz Díaz, electo como jefe de la comuna por un voto, el del general Alfredo Stroessner.
No recuerdo el mecanismo de cómo se conformaba la Junta Municipal en ese entonces, pero hubo en funciones ciudadanos distinguidos como el renombrado oftalmólogo Dr. Honorio Campuzano, a la sazón presidente de la misma.
En la “democráticamente” electa junta municipal actual, una concejala se distinguió por llevar una comadreja a una sesión, en vez de revivir la perrera municipal que en la época de la “dictadura” mantenía la sagrada siesta en silencio sin ladridos molestos del festival de cannes que es hoy día.
En ese tiempo de la “larga noche del régimen stronista”, no existía tal cosa como el subsidio electoral a los partidos políticos ni tantos otros gastos públicos que hoy son necesarios para que la “democracia” funcione.
Este es un sistema, no de elecciones sino de compra directa de votos con el dinero público. A mayor cantidad de votos obtenidos por los partidos, más presupuesto reciben por parte de la “Justicia Electoral”. Recordar una regla básica de matemática para idiotas, el orden de los factores no altera el valor del producto.
El subsidio electoral a los partidos políticos no es otra cosa que un feroz robo legalizado del dinero de la gente para distribuirlo entre estas bandas de asalto que funcionan como organizaciones mafiosas. Se ha creado un mecanismo que mantiene a una casta rotando en la función pública y en el caso de la Municipalidad de Asunción el resultado está a la vista y la ciudadanía lo sufre a diario.
El intendente actual, de bello solo tiene el apellido al cual no le hace ninguna honra sino todo lo contrario, la ciudad capital está horrible en lo que compete a la municipalidad, un verdadero desastre, lamentable espectáculo de fealdad y dejadez.
El contraste con las construcciones e inversiones extranjeras del sector privado no pueden ser más notorias, como dos ciudades en distintas épocas en una misma geografía y tiempo. Es una verdadera vergüenza, con tantos edificios que se erigen, hermosos e imponentes, por culpa de estos políticos bandidos, ladrones hijos de sus putas madres.
Estoy seguro que la gran mayoría de los asuncenos no conocen a sus legisladores citadinos, ni aún uno. Esto es lógico porque no son verdaderamente elegidos sino mediante el sistema explicado en este artículo que mantiene separados los legítimos intereses de los ciudadanos.
La junta municipal de la capital es tan responsable como el intendente en este desastre ya que este no puede gastar un solo guaraní de lo que se usa o no, sin su aprobación.
Shabat Shalom
Escrito por El Padrino
Raúl Melamed


Escombro político opinando, Roma tiene aproximadamente 2 Siglos de puterio, Aquí son culpables los Puercos Asuncenos.