¿Dulce o salado? El dilema del desayuno que pocos entienden

El hábito matutino que podría hacerte subir peso sin notarlo

El desayuno suele marcar el inicio del día, pero no todas las elecciones tienen el mismo impacto en el cuerpo. Expertos en nutrición advierten que ciertos hábitos matutinos, especialmente los vinculados al consumo de alimentos dulces, pueden influir en el aumento de peso a lo largo del tiempo.

Aunque durante años se instaló la idea de que el desayuno es la comida más importante, hoy el enfoque es distinto: lo clave no es solo comer, sino qué y cómo se elige esa primera comida del día.

El efecto del azúcar en la mañana

Uno de los datos más llamativos es que quienes consumen opciones dulces al comenzar el día pueden ingerir, en promedio, unas 300 kilocalorías más que quienes no lo hacen.

Esto ocurre, según la doctora en Farmacia Marian García, porque “entran en un bucle de necesitar azúcar a lo largo del día por el pico de glucosa. El cuerpo pide más azúcar al poco tiempo”.

Esta dinámica puede derivar en un aumento de peso progresivo: algunos estudios indican que estas personas podrían llegar a subir hasta 9 kilos más al año en comparación con quienes evitan este patrón.

¿Desayunar o no desayunar?

Las especialistas coinciden en que no existe una única regla universal. Natalia Gil, del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad Valenciana, explicó que “cada desayuno dependerá del contexto concreto de cada persona”.

En esa misma línea, María García Morano señaló que “no todas las personas necesitan un desayuno completo para mantener una salud óptima”.

Incluso, para quienes no sienten hambre al despertarse, los expertos recomiendan no forzarse a comer, sino priorizar la hidratación.

Dulce o salado: cuál conviene más

A nivel nutricional, los especialistas coinciden en que un desayuno salado bien equilibrado puede aportar más beneficios.

Esto se debe a que suele incluir más proteínas y grasas saludables, lo que ayuda a prolongar la sensación de saciedad y evitar picos de glucosa.

Por el contrario, los desayunos dulces —especialmente aquellos con productos ultraprocesados— pueden provocar más hambre, menos energía y mayor deseo de seguir comiendo durante el día.

Cómo armar un desayuno más equilibrado

Más allá de elegir entre dulce o salado, la clave está en la calidad de los alimentos.

Un desayuno saludable debería incluir:

  • Proteínas de calidad
  • Grasas saludables como aceite de oliva, frutos secos o palta
  • Fibra proveniente de frutas, cereales integrales o legumbres
  • Hidratación, preferentemente sin azúcar añadida

Las combinaciones pueden adaptarse a cada persona, pero el objetivo es lograr un equilibrio que mantenga estables los niveles de energía durante la mañana.


¿Sos de los que arrancan el día con algo dulce o preferís lo salado? 💆‍♂️💬

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