Caminar hacia atrás: la tendencia saludable que gana adeptos
Caminar hacia atrás puede parecer un simple desafío curioso o una forma poco habitual de entrenar, pero para los expertos en fitness se trata de una tendencia saludable que va mucho más allá de moverse en reversa. Esta técnica suma cada vez más adeptos por sus beneficios físicos y cognitivos, y puede incorporarse fácilmente a la rutina diaria.
Aunque en un gimnasio pueda llamar la atención, la caminata hacia atrás ha sido destacada por especialistas de la vida saludable como una estrategia efectiva para mejorar el equilibrio, fortalecer músculos y estimular el cerebro, sin necesidad de equipamiento especial.
¿En qué consiste caminar hacia atrás?
Esta forma de entrenamiento no se limita a desplazarse en sentido contrario. Implica prestar atención a cómo los pies entran en contacto con el suelo.
“Cuando caminamos hacia adelante, normalmente apoyamos primero el talón, es decir, primero el talón hace contacto con el suelo, luego la parte media del pie y luego los dedos. Cuando caminamos hacia atrás, es al contrario: primero tocamos el suelo con los dedos, luego con la parte anterior del pie y luego con el talón”, explica Cheyanne Oakley, fisióloga del ejercicio en el Duke Health and Fitness Center, en Durham, Carolina del Norte.
Una de sus grandes ventajas es que no requiere gimnasio ni equipamiento especializado: solo un par de zapatillas que brinden buen apoyo. Por eso, tanto influencers del fitness como especialistas destacan sus múltiples virtudes.
Mejora el equilibrio y la coordinación
Las investigaciones sugieren que caminar hacia atrás contribuye al equilibrio por varias razones. Al exigir una postura más erguida, ayuda a mejorar la alineación corporal, estrechamente relacionada con la estabilidad.
Además, fortalece músculos que se usan menos al caminar hacia adelante, como isquiotibiales, pantorrillas y glúteos, lo que impacta positivamente en la coordinación.
“Esto no solo es útil para los adultos mayores para ayudarlos con el equilibrio y prevenir caídas, también es bueno para los adultos de mediana edad, porque así pueden adelantarse a ese deterioro constante que ocurre en el equilibrio”, señala Oakley.
Promueve la salud de las articulaciones
Caminar hacia atrás es considerado un ejercicio de bajo impacto, especialmente útil para personas con artritis o dolor articular.
“Lo que los fisioterapeutas han descubierto es que, para algunas personas (por ejemplo, alguien con osteoartritis de rodilla, dolor de rodilla o incluso dolor lumbar), cuando se cambia la forma en que los pies entran en contacto con el suelo (…) cambia la forma en que se aplican las fuerzas en todo el cuerpo”, explica Chris Gagliardi, entrenador personal certificado por ACE.
Según el especialista, en personas con dolor al caminar o realizar ejercicios con carga, incorporar caminata hacia atrás puede ayudar a reducir el dolor con el tiempo, aunque no desaparezca de inmediato. También contribuye a prevenir lesiones al entrenar distintos músculos y movimientos.
Da un impulso al cerebro
Esta práctica no solo ejercita el cuerpo, sino también el cerebro. Al tratarse de un movimiento poco habitual, requiere mayor concentración y enfoque mental, lo que puede aumentar la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar con el tiempo, explica Oakley.
Toda actividad física incrementa el flujo sanguíneo cerebral, pero incorporar movimientos nuevos crea nuevas vías neuronales, lo que convierte a la caminata hacia atrás en una aliada de la salud cognitiva.
Quema calorías y fortalece las piernas
Caminar hacia atrás supone un entrenamiento más intenso que caminar hacia adelante. Según Oakley, caminar moderadamente equivale a unos 3,5 MET, mientras que hacerlo hacia atrás al mismo ritmo alcanza 6 MET, lo que implica una mayor quema calórica.
Sin embargo, aclara que no siempre alcanza para un acondicionamiento aeróbico intenso:
“La mayoría de las personas no podrán caminar hacia atrás con seguridad lo suficientemente rápido como para contar como acondicionamiento aeróbico”.
A nivel muscular, esta técnica activa los músculos de las piernas de forma diferente, fortaleciendo glúteos, cuádriceps, flexores de la cadera, isquiotibiales y pantorrillas, lo que también contribuye a una mejor postura.
¿Qué te parece sumar esta práctica distinta a tu rutina de ejercicio? 🚶♂️🔄💬
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