Crisis eléctrica en Paraguay
La Administración Nacional de Electricidad (ANDE), esa entidad omnipresente en la vida de los paraguayos, últimamente parece estar más en las noticias por sus fallos que por sus éxitos.
Con una frecuencia alarmante, los cortes de luz se han convertido en el pan de cada día, dejando a oscuras a hogares, negocios, aunque hay otros más ingeniosos ($) con la fortuna de tenerlo todo resuelto con generadores eléctricos, cosa que para el ciudadano común, resulta imposible.
La lotería de los cortes de luz
En un giro casi cómico, si no fuera por las consecuencias desastrosas, la programación de cortes por parte de la ANDE se ha convertido en una especie de lotería para los ciudadanos.
¿Será hoy el día en que mi heladera decida unirse al club de los electrodomésticos fallecidos? o, ¿podré terminar de ver ese capítulo sin que la serie se ponga negra? Las apuestas están abiertas.
Generadores: el lujo de pocos
Para aquellos afortunados que pueden contar con un generador eléctrico, la situación no es mucho mejor.
Estos dispositivos, que deberían ser la solución a los problemas de suministro, a menudo se encuentran sobrecargados y al borde del colapso, como si estuvieran compitiendo en una maratón para la cual no se entrenaron.
Y es que, en el fondo, ¿quién podría estarlo cuando los cortes son más impredecibles que el pronóstico en el país?
Por más de contar con generadores, de todas maneras corren el riesgo de que sus aparatos eléctricos terminen viendo la «luz» al final de túnel.
La respuesta de la ANDE
Ante el creciente descontento, la ANDE, en un esfuerzo por mantener la calma (y quizás su reputación), ha publicado una serie de trabajos programados y recomendaciones tan útiles como un abrigo en verano.
«Tomar las medidas preventivas», aconsejan, como si el acto de prepararse psicológicamente para el próximo apagón pudiera de alguna manera amortiguar el golpe con el casi intolerante calor del país.
Conclusión: entre la ironía y la realidad
Mientras tanto, los ciudadanos se debaten entre la resignación y la frustración, en un país donde la electricidad se ha convertido en un lujo y no en un servicio básico garantizado.
La ANDE, con sus cortes de luz y recomendaciones, parece más un personaje de comedia que una institución encargada de un servicio esencial.
Y en este escenario, la única luz al final del túnel parece ser la de las velas que, irónicamente, nunca fallan, y ya que las prendemos…. deberíamos considerar prenderlas a los santos y rezar para que vuelva rápido la energía.
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Aunque corran ríos de diamantes, Paraguay seguirá siendo un país tercermundista, gracias a sus gobernantes corruptos y mediocres.