Chaco Vivo se destaca como el proyecto REDD+ más ambicioso de Paraguay, abarcando 187.916 hectáreas de bosque nativo en el Chaco.
Su objetivo es promover la conservación y el uso sostenible de los bosques, beneficiando directamente a 14 comunidades indígenas y a centros urbanos como Puerto Casado.
La iniciativa, liderada por Atenil S.A., se enfoca en el desarrollo sostenible y la preservación de la rica biodiversidad de la región.
Corazón verde de Chaco Vivo
El vivero de Chaco Vivo, situado en Puerto Casado, es un pilar fundamental del proyecto.
Iniciado en 2022, alberga más de 60.000 plantines de 50 especies nativas del Chaco, fomentando la educación ambiental y la capacitación forestal de los jóvenes locales.
Este esfuerzo no solo busca restaurar y conservar el hábitat natural, sino también ofrecer oportunidades de desarrollo a la comunidad.

«Nuestro vivero se erige como un modelo de sostenibilidad, abarcando 2.000 m2 dedicados al cultivo orgánico de plantines».
«Desde la recolección meticulosa de semillas hasta el cuidadoso proceso de germinación y riego, cada paso se realiza con el máximo respeto por los ciclos naturales».
«Los plantines, tras un periodo de crecimiento de entre 4 y 12 semanas, son cuidadosamente trasladados a espacios más amplios, preparándolos para su futuro rol en proyectos de reforestación», mencionó Araceli Echague (supervisora de marketing), en una entrevista.
Impacto social: más allá de la conservación
El proyecto pone un énfasis especial en la educación y la capacitación técnica de los jóvenes de la región.
A través de talleres educativos, se busca desarrollar habilidades en el manejo forestal y la conservación, preparando a la próxima generación para enfrentar los desafíos ambientales y contribuir al desarrollo sostenible de su comunidad.
Chaco Vivo trasciende la conservación ambiental, impactando positivamente en la vida de más de 2.900 familias.
La iniciativa ha brindado apoyo en momentos de emergencia climática, mejorado la infraestructura de agua potable y fomentado la participación comunitaria en programas sociales.
Un refugio para la vida silvestre
El proyecto no solo protege los bosques, sino que también ofrece un hábitat crucial para especies amenazadas y endémicas del Chaco, como el jaguarete y el aguara guasu.
La preservación de estos ecosistemas es vital para asegurar la supervivencia de la biodiversidad única de la región, destacando la importancia de Chaco Vivo en la conservación global.
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