Una sorpresa científica nada en una cantera de Ypacaraí

Una medusa de agua dulce apareció en una cantera paraguaya

Hay descubrimientos que se hacen en el fondo de un río con más paciencia que aparatos. Uno acaba de ocurrir en Paraguay y, por su naturaleza, abre una pequeña ventana nueva al estudio de la biodiversidad acuática del país. Un equipo de investigadores documentó por primera vez en la literatura científica nacional la presencia de una medusa de agua dulce en aguas paraguayas. La protagonista del hallazgo es la Craspedacusta sowerbii, una especie de origen asiático que se ha vuelto cosmopolita y que apareció, según el registro, en la cantera de Ypacaraí.

El trabajo fue conducido por la investigadora Romina Melissa González de Dos Santos, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Asunción (FACEN-UNA), y publicado en junio de 2026 en la revista científica internacional Ecosistemas. Es el primer registro oficial de esta especie en territorio nacional — una pieza más que la ciencia paraguaya empuja hacia el mapa global, en una línea de continuidad con otros aportes recientes de la misma facultad.

Qué es exactamente la Craspedacusta sowerbii

Hablamos de una medusa pequeña, mucho más discreta que las habitantes del mar. Según información cruzada de bibliografía especializada, su umbrela —la parte superior, en forma de paraguas— suele medir entre 10 y 20 milímetros, y rara vez supera los 2,5 centímetros. De su cuerpo cuelgan entre 50 y 500 tentáculos finos que llevan unas estructuras urticantes llamadas cnidoblastos. La especie tiene un ciclo de vida con dos fases muy distintas: una de pólipo —diminuta, fija al sustrato, reproducción asexual— y otra de medusa —móvil, de vida más corta, reproducción sexual—.

Aclaración importante: no representa riesgo para personas

Antes de avanzar conviene despejar la pregunta inevitable. Los cnidoblastos de la Craspedacusta sowerbii existen, pero su efecto urticante es extremadamente débil para los humanos — distintos estudios coinciden en que no genera daño ni reacción significativa al contacto con la piel. Es decir: no es un riesgo sanitario y no convierte a la cantera de Ypacaraí en un lugar peligroso para bañarse. La curiosidad del hallazgo es enteramente científica.

Cómo llega una medusa asiática a una cantera paraguaya

La Craspedacusta sowerbii es originaria de Asia, pero hace décadas que viene apareciendo en cursos de agua de los cinco continentes. Su dispersión se asocia, según vienen explicando especialistas en biodiversidad acuática, al transporte de plantas acuáticas ornamentales, al movimiento de peces para acuario y al traslado entre embarcaciones que cargan agua de un cuerpo de agua a otro. Su fase microscópica de pólipo viaja casi sin ser detectada y, cuando las condiciones son adecuadas, da origen a las medusas que sí son visibles.

Dónde se siente cómoda

El hábitat típico de la especie suma indicios al hallazgo paraguayo. Conforme a la información disponible, prefiere aguas dulces estancadas o de poca corriente, con condiciones mesotróficas —es decir, con nutrientes en cantidad moderada a alta— y poca transparencia. Canteras inundadas, lagunas urbanas y embalses suelen ofrecer ese tipo de ambiente. La cantera de Ypacaraí, en ese sentido, no aparece como un escenario extraño para que la Craspedacusta se instale.

Lo que dice de las aguas locales

El hallazgo no es, por sí solo, un dato de alarma. Pero tampoco es neutro. La presencia de la especie en países vecinos —en Argentina, por ejemplo, ya está confirmada en lagos patagónicos como los del Parque Nacional Nahuel Huapi, donde es catalogada como especie exótica invasora— sugiere que su instalación regional viene avanzando. Para los especialistas, la aparición en Paraguay funciona como un recordatorio de que los ambientes acuáticos del país también están dentro de los corredores globales de movimiento de especies. Lo que se monitoree hoy en cuerpos de agua relativamente pequeños puede ser información valiosa para entender procesos más grandes.

La ciencia paraguaya, otra vez en la portada

El registro se suma a una serie de aportes recientes en los que la FACEN-UNA viene apareciendo en publicaciones internacionales. La metodología, la documentación y la incorporación a literatura especializada permite, además, que el caso se cite y se compare con otros similares en el continente. Es una de las formas, no siempre visibles para el público general, en que la ciencia local se inscribe dentro del registro científico mundial.

Una pequeña ventana, una conversación más grande

Una medusa de dos centímetros nadando en una cantera de Ypacaraí no cambia, por sí sola, la vida de nadie. Lo que sí abre es una pregunta concreta: cuántas otras especies estarán moviéndose, hoy, por las aguas paraguayas sin haber sido aún registradas. La biodiversidad acuática del país sigue, en buena medida, esperando que la ciencia la encuentre, la nombre y la siga. Cada hallazgo como este es, en el fondo, una pieza más de ese rompecabezas.


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