La fiesta de la pelota, sin susto cardiológico
El Mundial volvió y, con él, la mezcla habitual: gritos contenidos, los nervios del minuto a minuto y, después del pitazo final, asado, brindis y trasnoche. En medio de ese clima, el Instituto de Previsión Social (IPS) salió a recordar algo que conviene tener presente: la euforia del partido también le pasa factura al corazón, sobre todo en personas con condiciones previas. La indicación, lejos de aguar la fiesta, es prepararse para vivirla con cuidado.
Por qué la emoción pesa en el corazón
«La emoción, la ansiedad y el estrés propios del fútbol liberan hormonas como la adrenalina, la cual eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial», explicó el Dr. Carlos Centurión, jefe de Clínica Médica del Hospital Ingavi, en declaraciones recogidas por una publicación local. Para una persona sana ese pico suele ser transitorio; en quienes ya cargan con factores de riesgo, puede empujar un cuadro que estaba contenido.
Quiénes tienen que prestar más atención
El propio IPS subraya tres grupos para los que el cuidado en estos días tiene que subir un escalón:
- Pacientes con antecedentes cardiovasculares (infartos previos, arritmias, stents, etc.).
- Personas con hipertensión arterial.
- Personas con diabetes.
No se trata de no ver el partido. Se trata de llegar al partido con la enfermedad lo más controlada posible y con los hábitos a favor, no en contra.
Lo que conviene cuidar antes y durante
Las recomendaciones que repite la cartera sanitaria son simples y, sobre todo, sostenibles:
- No abandonar la medicación habitual: el partido no es excusa para «saltarse» un comprimido. Si hubo cambios, conviene chequearlos con el médico antes.
- Controlar la presión arterial en los días previos y, si ya hubo descontroles, consultar.
- Moderar el alcohol y, en lo posible, evitar el cigarrillo —son dos disparadores frecuentes de descompensaciones en este tipo de jornadas—.
- Hidratarse bien con agua, antes, durante y después del partido.
- Limitar la comida muy salada y muy grasa (snacks de paquete, picadas extra, frituras).
- Buscar momentos de calma: respirar despacio en las situaciones tensas y, si la cosa se pone fea en la cancha, mirar el partido sentado y acompañado.
La advertencia más fuerte del IPS es una sola: nunca modificar la dosis de los medicamentos por cuenta propia. Si hace falta ajustar algo, lo hace el médico, no el partido.
Señales de alarma que no se deben ignorar
Tanto durante como después de los encuentros, hay síntomas que ameritan consulta urgente:
- Dolor o presión en el pecho.
- Falta de aire que no cede.
- Sudoración fría.
- Palpitaciones intensas.
- Mareos o desmayos.
Ante cualquiera de esos signos, lo aconsejable es llamar a una urgencia o acercarse al servicio de salud más cercano. No es exagerado: en estos cuadros, las primeras horas son las que más definen el desenlace.
Importante: esta información es de carácter divulgativo y no reemplaza la indicación de un profesional de la salud.
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