Hay 22 oídos escondidos en la selva amazónica

Michel André y la red de «oídos» que escucha la Amazonia para protegerla

La Amazonia es tan inmensa —unos siete millones de kilómetros cuadrados, casi la superficie de Australia— y tan densa, que la mayor parte de su vida transcurre oculta. Bajo la enorme alfombra vegetal del dosel, millones de organismos se mueven entre las sombras sin que nadie los vea. Ni los satélites ni los equipos científicos en el terreno logran captar semejante biodiversidad en toda su dimensión. Pero un científico encontró una forma tan sencilla como genial de asomarse a ese mundo: en lugar de mirarlo, decidió escucharlo.

El sonido, el sentido que todos compartimos

Se trata del francés Michel André, investigador del Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas de la Universidad Politécnica de Cataluña y experto en bioacústica desde hace casi tres décadas. «De los cinco sentidos, la percepción acústica es el único que compartimos todos los seres vivos», explica. Con esa idea trabajó durante años en el mar: inventó un dispositivo submarino que alerta a los barcos sobre la presencia de grandes cetáceos y creó una red mundial de hidrófonos que escucha las profundidades del océano las 24 horas. Su tarea le valió el prestigioso Premio Rolex a la Iniciativa en 2002.

Una red de oídos en la selva

Ahora, André llevó esa experiencia a tierra firme con el Proyecto Providence, en plena Amazonia brasileña. El escenario elegido es la Reserva de Desarrollo Sostenible de Mamirauá, un área protegida de más de un millón de hectáreas de bosques inundados —más grande que Costa Rica—. Allí instaló, junto al equipo local, una verdadera red de «oídos»: 22 sensores acústicos, llamados nodos, distribuidos en las copas de los árboles.

Esos dispositivos registran sonidos a varios kilómetros de distancia y captan también secuencias de video. Una vez al año, el equipo los retira y los lleva a un laboratorio móvil montado en una embarcación fluvial para analizar todo el material. El resultado, según André, es «la primera base de datos acústicos y visuales que identifica las especies que viven en la reserva, así como sus interacciones» —posiblemente, la mayor base de datos bioacústica del mundo, procesada en colaboración con las comunidades ribereñas.

Cuando la selva cambia de sonido

Lo genial del método es lo que revela. «Si hay algo que perturba el hábitat, los sonidos cambian», resume el científico. Cuando una especie invasora entra en la zona, cuando hay tala de árboles o incendios, el paisaje sonoro se modifica: algunos animales se alejan, otros invaden nuevos espacios y compiten por la comida. Cada alteración deja una huella sonora en el ambiente. Escuchando esos cambios, el equipo desarrolló un protocolo de alerta temprana que, en palabras de André, «puede acelerar la toma de decisiones para hacer frente a los grandes retos, como los derivados del cambio climático».

El proyecto, además, hunde sus raíces en una historia inspiradora. Mamirauá fue creada por el primatólogo brasileño José Márcio Ayres, quien dedicó su vida a proteger la selva junto a sus habitantes y falleció joven, en 2003. Su legado siguió vivo de la mano de su discípulo, Emiliano Esterci Ramalho, hoy al frente del Instituto Mamirauá y socio clave de André en esta aventura sonora.

Una carrera contra el tiempo

La urgencia es real. Según datos del Foro Económico Mundial, la emergencia climática y los cambios en el uso de la tierra redujeron la resiliencia de la Amazonia: el bioma ya perdió cerca del 16% de sus bosques, y un 17% de los que quedan están degradados. Por eso, tomarle el pulso a la selva en tiempo real puede marcar la diferencia entre reaccionar a tiempo o llegar tarde.

André y Ramalho ya sueñan con extender la red de «oídos» a toda la cuenca del Amazonas. «Tenemos el conocimiento y tenemos la tecnología adecuada para preservar este lugar. Pero el tiempo se acorta», advierte el científico. Su historia deja una idea poderosa: a veces, para proteger la naturaleza, primero hay que aprender a escucharla —y, sobre todo, decidirnos a hacerle caso.


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