Salario mínimo: cuánto quedaría en el bolsillo tras IPS

El cálculo que ya circula sobre el reajuste del mínimo

El próximo reajuste del salario mínimo en Paraguay empieza a tomar forma. De acuerdo con lo difundido, si la Comisión Nacional de Salario Mínimo (Conasam) y el Poder Ejecutivo deciden mantener la fórmula tradicional —atada al índice de inflación interanual—, el nuevo piso salarial quedaría apenas por encima del actual.

Según se informó, la variable que entraría en juego es la inflación interanual del 2,4%, dato reportado por el Banco Central del Paraguay (BCP). Es un porcentaje claramente menor al 3,6% del mismo período del año anterior, lo que de entrada anticipa un ajuste más modesto que el de 2025.

Cuánto subiría el sueldo y cuánto descuenta el IPS

Con esa fórmula sobre la mesa, las cuentas son bastante simples. El salario mínimo, hoy en G. 2.899.048, recibiría un aumento de G. 69.577 y pasaría a ubicarse en G. 2.968.625 brutos.

El dato relevante para el bolsillo, sin embargo, es lo que llega después del descuento del 9% del IPS, que se descuenta sobre el bruto. De acuerdo con lo difundido, ese descuento sería de G. 267.176, lo que dejaría un sueldo neto en mano de G. 2.701.449.

Para los trabajadores que cobran por jornal, el ajuste también tendría su correlato: el jornal mínimo, actualmente en G. 111.500, pasaría a G. 114.177 con la misma referencia.

Quién decide y cuándo

El reajuste no surge automáticamente del IPC. Según se conoció, el proceso lo conduce la Conasam, una comisión tripartita en la que participan representantes del Estado, los trabajadores y los empleadores. Su tarea es elevar una recomendación al Poder Ejecutivo antes del 15 de junio, fecha límite del calendario habitual.

Es el presidente de la República quien toma la decisión final sobre el monto y firma el decreto correspondiente. El nuevo piso salarial, en principio, debería entrar en vigencia desde el 1 de julio de 2026.

«Este año habría discusión real»

La cifra que circula es, en rigor, un escenario base. La ministra del Trabajo, Mónica Recalde, había anticipado que «este año se daría una discusión real» y que la comisión «no se limitaría a ser un simple pasamanos del BCP». Traducido a la práctica, eso abre la puerta a que el aumento finalmente no se ate exclusivamente al IPC y se considere algún componente adicional.

Por el lado sindical, según trascendió, la postura histórica viene siendo la de pedir incrementos por encima de la inflación, apoyándose en el costo de vida. Por el lado empresarial, la preferencia tradicional es mantener la atadura al IPC para evitar saltos abruptos. Es en ese cruce donde la Conasam deberá moverse antes del 15 de junio.

Lo que todavía no está

El número proyectado no es definitivo. La fórmula puede cambiar, el Ejecutivo puede agregar componentes y los actores sociales pueden mover la aguja durante la deliberación. Lo concreto, por ahora, es que la base de discusión ya tiene una cifra. La definición final, y cuánto llega realmente al bolsillo del trabajador, se va a saber con el decreto sobre la mesa.


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