El bullicioso vecino oculto del norte paraguayo

El maracaná que conecta bosques

El maracaná cuello dorado en Paraguay (Primolius auricollis) es una de las 24 especies de psitácidos del país y habita exclusivamente el norte. Aunque más discreto que otros guacamayos, su rol ecológico y su dependencia de bosques ribereños lo convierten en una pieza estratégica para la conservación.

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Distribución restringida y hábitat estratégico

Conocido en guaraní como marakana ajura sa’yju, se distingue por su plumaje verde oliva y su collar amarillo. En Paraguay sus registros son más frecuentes en Alto Paraguay y Concepción, dentro de ecorregiones como el Cerrado, los Cerrados del Chaco y el Pantanal, y con menor abundancia en el Chaco Húmedo.

Utiliza selvas de galería, bosques secos a semihúmedos, isletas de monte en sabanas y bordes ribereños. Fuera del país se lo ha registrado hasta los 1.700 m s. n. m., incluso en mosaicos agropecuarios y áreas urbanas. Sin embargo, en Paraguay su distribución parece estar restringida al norte, lo que lo hace sensible a cambios acelerados en el uso del suelo.

Ingeniero ecológico: dispersión de semillas y conectividad

Como buen psitácido, combina inteligencia con un pico robusto adaptado a frutos, semillas y brotes florales. Además de consumir plantas nativas, también se alimenta de maíz. En ese desplazamiento constante dispersa semillas y favorece la regeneración natural.

Cada bandada actúa como un conector ecológico entre fragmentos de monte, ayudando a sostener procesos naturales en paisajes productivos. Su presencia cumple un servicio ecosistémico concreto.

Dependencia de árboles maduros y presión sobre el hábitat

En verano se lo observa en parejas —temporada reproductiva— y en invierno forma pequeños grupos que utilizan dormideros comunales. Anida en cavidades altas de árboles, por lo que depende de bosques con ejemplares maduros o troncos con huecos naturales.

A escala global está clasificado como “Preocupación Menor” por la UICN y BirdLife International, con distribución en Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina. Además, figura en CITES Apéndice II, lo que implica regulación del comercio internacional mediante permisos.

La pérdida de cobertura boscosa, el fuego descontrolado y la fragmentación reducen cavidades y recursos alimenticios. En áreas agropecuarias, su consumo de maíz puede generar conflictos que derivan en persecución o captura.

Conservación territorial y manejo responsable

Proteger y restaurar selvas de galería y bosques con árboles maduros es clave, ya que sin cavidades no hay nidos. Promover cercos vivos y diversidad de especies nativas en estancias y chacras puede reducir conflictos y fortalecer corredores biológicos.

Observar sin intervenir —sin alimentar ni intentar domesticar— disminuye riesgos sanitarios y de captura ilegal. Planificar el territorio con corredores y parches forestales es sostener funciones ecológicas en el tiempo.

Si en tu próxima visita al norte te cruzás con un maracaná cuello dorado, vale la pena registrar el avistaje. Cada dato suma para conocer mejor su presencia en Paraguay.


¿Te animarías a reportar un avistaje para ayudar a mapear mejor al maracaná cuello dorado en Paraguay? 🌿🦜

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