El jurumí resiste en un Chaco transformado
El oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla), conocido en guaraní como jurumí, enfrenta un escenario crítico en el Chaco paraguayo tras la pérdida acelerada de su hábitat natural. En las últimas dos décadas, los bosques secos, sabanas y humedales donde se desplazaba fueron reemplazados en gran parte por pasturas ganaderas, lo que hoy pone en riesgo su subsistencia.
Del bosque a las estancias: un cambio forzado
La transformación del paisaje chaqueño obligó al jurumí a buscar alimento en áreas productivas. Según investigadores, el animal forrajea en pasturas de ganado, donde encuentra hormigas y termitas, su principal fuente de alimento.
Sin embargo, esta adaptación trajo una consecuencia grave: el aumento de encuentros con perros cuidadores de estancias, que en muchos casos terminan en ataques fatales.
“Se han registrado varios ataques [de perros cuidadores] a los osos hormigueros y, en la mayoría de los casos, son los hormigueros los que salen perdiendo”, explicó la bióloga Nicole Martínez, de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), al medio especializado Mongabay.
Fototrampeo y ciencia para entender su supervivencia
Un equipo de nueve científicas, liderado por Martínez, analizó 3661 días de fototrampeo entre dos granjas ganaderas del Chaco paraguayo. El trabajo permitió observar el comportamiento del oso hormiguero gigante en ambientes agroganaderos.
Las conclusiones fueron publicadas en el estudio “Patrones de comportamiento del oso hormiguero en ambientes agroganaderos del Chaco seco paraguayo”, en la revista Reportes Científicos de la Facultad de Ciencias Exactas (Facen).
La investigadora explicó que el movimiento lento de la especie facilita su estudio, pero también la vuelve más vulnerable frente a amenazas externas. Además, recordó que el jurumí está clasificado como “Vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y que en Paraguay es una especie poco estudiada.
Un rol ecológico clave y baja reproducción
El oso hormiguero cumple una función ambiental esencial al controlar poblaciones de hormigas y termitas, evitando que se conviertan en plagas en los campos.
“Si no hay un animal que se esté alimentando de ellas, las termitas o las hormigas pueden llegar a ser perturbadoras en los campos”, señaló Martínez.
La especialista también subrayó que la especie tiene baja tasa reproductiva, con una sola cría al año y una gestación de cinco a seis meses, lo que dificulta su recuperación poblacional frente a la presión ambiental.
Deforestación y leyes que no se cumplen
El Gran Chaco, el segundo bosque más grande de Sudamérica, es una de las regiones más deforestadas del planeta. De acuerdo con Global Forest Watch, Paraguay perdió una cuarta parte de su cobertura forestal neta entre 2000 y 2020, equivalente a 5,2 millones de hectáreas.
La doctora Andrea Weiler, directora de la carrera de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNA, recordó que la ley forestal paraguaya 422/73 exige conservar al menos el 25 % de la superficie como reserva forestal.
“La conservación de al menos el 25 % de la superficie como reserva forestal resulta crucial para la supervivencia de especies”, afirmó.
Weiler fue clave en el estudio al lograr la obtención de más de 372 fotografías del jurumí y explicó que la investigación compara la presencia de mamíferos a distintas distancias de los remanentes boscosos, en un país donde más del 90 % de la tierra está en manos privadas.
¿Creés que la producción ganadera puede convivir con la conservación del jurumí en el Chaco paraguayo?
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