Por qué la calabaza es más poderosa de lo pensado

¿Qué tan saludable es la calabaza? Beneficios reales según la ciencia

La calabaza es un alimento presente en muchas cocinas y tradiciones, pero más allá de su uso culinario, especialistas en nutrición confirman que es una fuente poderosa de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. Expertas como Denee Bex, Rachel Kopec y Amanda Lynett coinciden en que merece un lugar estable en tu alimentación. Esta nota reúne los datos esenciales y nuevas ideas para incorporarla con facilidad.

Un alimento ancestral cargado de nutrientes

“La calabaza… fue cultivada por comunidades indígenas mucho antes de la llegada de los europeos”, explicó Bex, destacando su importancia histórica como alimento energético y versátil.
Hoy se sabe que es un alimento denso en nutrientes, ya que aporta gran valor nutricional con pocas calorías.

Según Kopec, una taza de calabaza en conserva contiene 137 calorías, pero ofrece más del 200% de vitamina A, además de vitamina K, vitamina E, vitamina C, potasio, fibra, magnesio y otros micronutrientes importantes.

Antioxidantes que protegen tu piel y sistema inmune

El color característico de la calabaza proviene de los carotenoides, pigmentos vegetales como el betacaroteno, que el cuerpo transforma en vitamina A. Esta vitamina es esencial para la visión, la salud de la piel, el embarazo y la función inmunitaria, un aspecto clave para el bienestar general.

Según Lynett, el betacaroteno junto con las vitaminas C y E actúan como antioxidantes, ayudando a proteger la piel contra daños de la contaminación y los rayos UV.

Fibra suave que favorece la digestión

Una taza de puré de calabaza en conserva contiene alrededor de siete gramos de fibra, lo que favorece la saciedad, regula el azúcar en sangre, ayuda al colesterol y contribuye a un microbioma intestinal saludable.
Lynett destacó que la calabaza “es un poco más suave para el tracto digestivo” que otras fuentes de fibra más dura, y que sus tipos de fibra pueden ayudar tanto a personas con diarrea como con estreñimiento al absorber agua y facilitar el tránsito intestinal.

Potasio y semillas: nutrientes clave para el corazón

Los niveles de potasio de la calabaza también llaman la atención. La evidencia científica sugiere que aumentar su consumo puede ayudar a reducir la presión arterial, mejorar la salud ósea y disminuir el riesgo de cálculos renales o accidentes cerebrovasculares.

Las semillas de calabaza también son un gran complemento. “Con o sin cáscara, las semillas de calabaza son una buena fuente de proteínas, fibra, grasas saludables, hierro, magnesio y zinc”, señaló Bex.
Media taza de pepitas sin cáscara aporta 21 gramos de proteínas y 4,5 gramos de fibra.

Formas prácticas y deliciosas de sumar calabaza a tu día

Para Lynett, la calabaza enlatada simple es igual de nutritiva que el puré casero y mucho más práctica. Solo recomendó evitar el relleno para pie, que puede contener azúcar y sodio añadidos.

Algunas ideas fáciles que ofrece:

  • Mezclar una cucharada de puré de calabaza con avena o yogur natural y agregar canela y un “chorrito de sirope de arce”.

  • Tostar las semillas con condimentos para un snack saludable.

  • Elegir calabazas pequeñas si querés cocinar desde cero.

  • Visitar una granja local para explorar variedades diversas de calabazas y zapallos.

La publicación original también comparte recetas creativas como sopas, pilaf, curry con coco, ensaladas y bowls con calabaza, ideales para quienes buscan variar su alimentación.


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