La semana en que todo se alineó para Olimpia

🏆 El clásico que los cerristas prefieren borrar de su memoria

En su centenario, Olimpia tocó la gloria. El 31 de julio del 2002, el Decano conquistó su tercera Copa Libertadores, reafirmándose como el único club paraguayo en lograrlo y elevando su palmarés internacional. Pero el destino tenía preparado un capítulo más: un clásico ante Cerro Porteño apenas cuatro días después, por el torneo local.

El trofeo, en la cara del archirrival

La previa fue una locura. Con el título recién ganado, el plantel franjeado llegó al Defensores del Chaco como campeón continental y decidió mostrarle la copa a su gente, en pleno clásico. La caminata arrancó por la grada Sur —donde estaba la hinchada olimpista— y, escoltados por dirigentes y staff, los jugadores ofrecieron el trofeo como un símbolo de gloria eterna.

Intentaron avanzar hacia la cabecera Norte, pero el operativo policial lo impidió. “Mostrarle la Libertadores a nuestra gente en el clásico fue lo máximo”, recordaba Néstor Isasi, emocionado.

La tarde negra de Cerro

Pero la pesadilla cerrista no terminó ahí. Olimpia también se quedó con el clásico, y de remontada: 3-2, en una tarde donde el Franjeado celebró doble y los azulgranas masticaron bronca. El marcador terminó de sellar una semana que los hinchas del Ciclón preferirían no recordar jamás.

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