Un colectivo se convirtió en ambulancia para salvar a una pasajera
Chofer de la Línea 38 desvió su ruta para auxiliar a una mujer descompensada
Una urgencia inesperada cambió la rutina de un viaje habitual en la Línea 38.
El conductor, junto a sus pasajeros, protagonizó una acción ejemplar al asistir a una señora que se desvaneció en pleno trayecto.
Una emergencia en medio del recorrido
La madrugada de este jueves, el coche 097 de la Línea 38 había iniciado su habitual recorrido desde Ypané rumbo al centro de Asunción. Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que, cerca de las 04:40, una pasajera empezó a presentar signos preocupantes.
La mujer quedó inconsciente en su asiento, tenía el pulso acelerado, la piel amarillenta y las manos frías. Ante la urgencia, el chofer decidió actuar. Con el consentimiento de los demás pasajeros, desvió su trayecto habitual y se dirigió rápidamente hacia una clínica privada ubicada en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus.
Sin embargo, al llegar al centro asistencial, la atención fue nula. Una enfermera se limitó a salir, miró a la paciente sin siquiera tomarle el pulso, volvió a entrar y no salió más.
Improvisación y solidaridad ciudadana
Lejos de rendirse, los pasajeros y el conductor buscaron otra opción. Una joven tomó su bolsón blanco, lo agitó por la ventana delantera del micro e improvisó una señal de auxilio para continuar el trayecto hacia otra clínica.
Durante todo el viaje, los pasajeros intentaron mantener consciente a la señora con alcohol y palabras de aliento. Incluso una oficial de policía, que iba a bordo, no la soltó ni un instante y colaboró en todo momento.
Finalmente, en la segunda clínica fueron recibidos por personal médico que le aplicó los primeros auxilios y dio aviso a la Central de Ambulancias SEME. Posteriormente, en el mismo colectivo, trasladaron a la mujer hasta su lugar de trabajo.
Un gesto que no pasó desapercibido
El gesto del conductor fue ampliamente valorado por sus pasajeros, quienes no dudaron en destacar su vocación humana y sentido de responsabilidad. “Este señor es uno de los pocos choferes amables que tiene la Línea 38”, aseguró Laura Alfonso, quien decidió quedarse a ayudar pese a que debía llegar a tiempo al centro de Asunción.
“Se preocupó por la pasajera, pidió permiso antes de desviarse y además organizó el transbordo para los que tenían más urgencia. Solo algunos nos quedamos, pero fue una experiencia que nos unió”, agregó la trabajadora.
Una lección sobre empatía y humanidad
La historia no solo evidencia un acto de empatía, sino también el valor de la cooperación ciudadana. Desde el chofer hasta los pasajeros, todos sumaron para proteger una vida, demostrando que todavía existen gestos que valen más que un itinerario cumplido.
Más allá de los problemas logísticos y la indiferencia en el primer centro médico, la voluntad colectiva logró que la mujer recibiera la atención necesaria y llegara segura a su destino final.
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