Pocas calorías y muchos beneficios: esta es la nueva favorita

Pechuga de pollo, la proteína magra que gana terreno en la mesa saludable

La pechuga de pollo se posiciona como una de las mejores fuentes de proteína magra disponibles en la alimentación diaria. Por cada 100 gramos sin piel, ofrece 32 gramos de proteína con apenas 160 calorías y prácticamente sin carbohidratos ni grasas.

Según el bioquímico Dave Bridges, solo una proteína en polvo supera esta densidad proteica. Esta característica convierte a la pechuga en una aliada clave para reparar tejidos, ganar masa muscular y fortalecer el sistema inmunológico.

Los beneficios también se notan en la energía diaria: las proteínas contribuyen a generar enzimas y anticuerpos esenciales para el funcionamiento corporal. Como afirmó la nutricionista Heidi Silver, “todo el cuerpo se construye a partir de proteínas”.

Aliada del corazón

Otro de los puntos a favor de la pechuga es su bajo contenido en grasas saturadas, apenas 1 gramo por porción de 100 gramos, lo cual la convierte en una opción recomendada para personas que buscan cuidar el colesterol y prevenir enfermedades cardiovasculares.

Además, contiene ácidos grasos oleico y linoleico, conocidos por sus efectos beneficiosos sobre la salud cardíaca. Si bien Bridges aclara que no basta con añadir pollo a la dieta para mejorar la salud cardiovascular, reemplazar carnes procesadas por pollo sí puede marcar la diferencia.

Fuente clave de vitaminas B

La pechuga contiene más de la mitad de la cantidad diaria recomendada de vitamina B3 (niacina) y más del 70 % de vitamina B6, nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del cerebro.

Según Silver, estos componentes permiten sintetizar neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la melatonina, que influyen directamente en el estado de ánimo, el sueño y el aprendizaje.

Además, las vitaminas B son fundamentales para producir ADN y transformar los alimentos en energía, lo que explica su importancia en dietas equilibradas, según la profesora Lee Murphy, de la Universidad de Tennessee.

Formas saludables de preparación

La forma de cocinar la pechuga también influye en su perfil nutricional. Las técnicas más recomendadas son hornear, escalfar, asar o freír con aire, ya que minimizan la adición de grasas y conservan mejor los nutrientes.

En cuanto al origen del producto, se sugiere optar por pollo ecológico, ya que suele tener más grasas saludables y menos saturadas, debido a mejores condiciones de cría y alimentación.

Silver aclara que otras partes del pollo, como los muslos o las piernas, también aportan nutrientes valiosos como vitamina B12, hierro y zinc, aunque tienen mayor cantidad de grasa.

Recetas recomendadas

Entre las preparaciones destacadas para aprovechar los beneficios de este corte se encuentran:

  • Rollitos de lechuga con pollo al cilantro y menta, que combinan hierbas frescas con pollo escalfado.

  • Pollo al ajo y limón con tomates cherry, una opción marinada y dorada al sartén.

  • Ensalada de pollo y apio con aderezo de wasabi y tahini, ideal para preparar en cantidad y conservar.

  • Pollo Mei Fun, con fideos de arroz y verduras salteadas.

  • Tayín de pollo, una versión rápida del plato marroquí con jengibre, cúrcuma y limón.

 

 


 

Gracias por leer hasta el final.

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