Riesgo real al comer apurado
Un nuevo estudio japonés revela que ingerir alimentos con rapidez aumenta cinco veces el riesgo de desarrollar síndrome metabólico. En una muestra de 1.084 adultos de 51 años, quienes comían rápido tenían un 11,6 % de incidencia, frente a 2,3 % de quienes comían lento.
El síndrome metabólico agrupa afecciones como obesidad, presión alta, glucosa elevada y colesterol alto, y eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
El cerebro no da señales a tiempo
Al ingerir rápido, el cerebro no registra la saciedad con suficiente antelación, lo que facilita que comas en exceso y que los niveles de glucosa se alteren, potenciando la resistencia a la insulina.
Yamaji, el cardiólogo japonés autor del estudio, remarca que “comer más despacio sería un cambio de estilo de vida crucial para prevenir el síndrome metabólico”.
Mindful eating: más allá de no distraerse
Un estudio de la Universidad Estatal de Carolina del Norte halló que aplicar técnicas de alimentación consciente (“mindful eating”) resultó en una pérdida de 2 kg en 15 semanas, frente a solo 300 g en quienes comieron rápido.
Evitar distracciones como la televisión o el celular es clave, junto con masticar lento y prestar atención a sabores y texturas.
Pequeñas prácticas, grandes beneficios
Los expertos recomiendan:
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Masticar despacio y saborear cada bocado
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Tomarse al menos 20 minutos por comida para permitir que el cerebro reconozca la saciedad
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Eliminar distracciones como tv o teléfono para mejorar la relación con la comida
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Incorporar hábitos de mindfulness durante las comidas, como sugiere la práctica budista de meditación con alimentos
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