Desmitificando la dieta cetogénica: lo que realmente ofrece a la salud
La dieta cetogénica, también conocida como dieta keto, ha ganado popularidad en los últimos años debido a sus supuestos beneficios para la salud, la pérdida de peso y la mejora en la energía. Este régimen alimenticio se basa en una ingesta baja en carbohidratos, moderada en proteínas y rica en grasas saludables. El principal objetivo de la dieta keto es inducir un proceso metabólico llamado cetosis, en el cual el cuerpo, al no contar con suficientes carbohidratos, comienza a quemar las grasas almacenadas y produce cetonas como fuente alternativa de energía.
La realidad detrás de la dieta cetogénica
A pesar de su creciente popularidad, la dieta keto está rodeada de mitos y desinformación. Para aclarar dudas, conversamos con la licenciada Natalia Chaparro Fox, nutricionista especializada en alimentación cetogénica. Ella explica cómo se adentró en el mundo de la keto y low carb a partir de una patología familiar. “Investigando sobre el tema, me sorprendió lo mucho que no se enseñaba en la universidad sobre estos enfoques. Al aplicarlo, los cambios fueron impresionantes”, comparte la nutricionista sobre su experiencia.
Beneficios de la dieta cetogénica
Según Chaparro, la dieta keto puede mejorar no solo las proporciones del cuerpo, sino también aumentar los niveles de energía. Uno de los puntos clave es evitar alimentos refinados y ultraprocesados, optando por un estilo de vida más cercano a la alimentación mediterránea, que promueve el consumo de alimentos naturales y con el menor procesamiento posible. En su opinión, este patrón alimenticio puede transformar la vida de quienes lo adoptan.
Mitos comunes sobre la dieta keto
Un mito común acerca de la dieta keto es que se basa exclusivamente en alimentos ultraprocesados y grasas. Chaparro aclara que este enfoque no es el ideal. “Aunque algunas personas aplican la dieta de manera incorrecta, en un caso ideal se busca siempre el equilibrio”, asegura. Además, sostiene que se deben incluir proteínas, verduras y frutas de diversos colores como parte de una dieta balanceada.
El enfoque en la calidad de vida
La nutricionista destaca que no se debe centrarse únicamente en el peso, sino en la calidad de vida que una correcta alimentación puede ofrecer. “Olvidémonos de la balanza y comencemos a enfocarnos en las patologías que nos produce no saber lo que estamos comiendo”, afirma. También menciona que muchos trastornos psicológicos mal diagnosticados pueden tener su origen en una alimentación inadecuada y un estilo de vida poco saludable.
Leer más allá de las etiquetas
Chaparro enfatiza que es fundamental aprender a leer las etiquetas de los productos más allá de las calorías o la información nutricional superficial. “Promuevo la educación de los consumidores conscientes. Un juguito que dice ser light y que promete cero calorías, ¿pero a qué costo?”, se pregunta. A su juicio, es crucial entender qué edulcorantes y colorantes se utilizan en estos productos y cómo pueden afectar al cuerpo.
Las frutas en la dieta cetogénica
En cuanto a las frutas, la nutricionista señala que están sobrevaloradas y no deben considerarse como una comida completa. “Las frutas no son proteínas ni grasas, salvo el cacao y el aguacate. No es que sean malas, sino lo que hacemos con ellas”, aclara. Según ella, las frutas deben ser un complemento dentro de una alimentación saludable, pero no la base principal.
La importancia de enseñar con el ejemplo
Finalmente, Chaparro destaca la relevancia de inculcar hábitos saludables a los niños desde temprana edad. “Lo que los niños aprenden es lo que ven, no lo que se les dice”, asegura. Según la nutricionista, los padres deben ser un modelo de comportamientos saludables, como hacer ejercicio y cuidar la alimentación, ya que esto influye directamente en los hábitos de los hijos.
