El equipo sin identidad y sin vergüenza deportiva
Cerro Porteño, un club que alguna vez se destacó por su garra, atraviesa hoy una crisis que deja a su hinchada desconcertada y decepcionada.
Desde la llegada de Carlos Jara Saguier como técnico, lejos de ver una solución, el equipo se ha hundido aún más.
En lugar de un liderazgo firme, el cuerpo técnico parece haberse convertido en una extensión del problema, siendo arrastrado por un plantel desmotivado, incapaz de enfrentar al rival con la fuerza de antaño.
La falta de una identidad sólida se refleja partido a partido.
Desmoronamiento del colectivo y la falta de líderes individuales
Hace tiempo que el Ciclón perdió su rumbo en el terreno de juego.
Colectivamente, el equipo dejó de funcionar ya desde la etapa de Manolo, y actualmente se reduce a unos pocos jugadores que intentan sostener el barco a flote.
Sin embargo, esos esfuerzos individuales ya no bastan.
Cerro Porteño ha dejado de lado la vergüenza deportiva, y con ello, su espíritu de lucha se ha ido apagando, generando una sensación de desgano y apatía que preocupa a los hinchas.
Sin presión, sin triunfo, sin futuro
El último partido ante Tacuary fue una muestra evidente de este deterioro.
Aunque ya estaba fuera de la lucha por el campeonato, el equipo de Jara Saguier mostró una actitud sin ambición en el campo.
Empatar en un encuentro pobre, en el que ni siquiera la ausencia de presión fue incentivo suficiente para ganar, terminó de confirmar el desánimo que se ha instalado en el equipo.
Además, ni siquiera pudieron aprovechar la derrota de Olimpia, lo cual profundiza la frustración de la hinchada.
Hinchas desencantados y pedidos de cambio en Barrio Obrero
La crisis en Barrio Obrero es más que evidente.
Durante el entretiempo y al final del encuentro contra Tacuary, los hinchas que asistieron al estadio La Nueva Olla expresaron su enojo.
Los casi 3.000 aficionados presentes apuntaron con sus reclamos hacia la directiva, con Juan José Zapag en la mira, y criticaron a los jugadores, muchos de los cuales consideran ya con ciclos cumplidos en el club.
La paciencia parece haber llegado a su límite, y el llamado a una renovación total en Cerro es cada vez más fuerte.
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