Dos años después, las condenas de Ramón González Daher y su hijo siguen resonando en las cárceles paraguayas
Hace dos años el ex dirigente de fútbol Ramón González Daher y su hijo Fernando González Karjallo ingresaron a la Penitenciaría de Tacumbú para cumplir sus condenas a 15 y 5 años, respectivamente, por el esquema de usura y lavado de dinero. Actualmente ambos están encerrados en la cárcel de Coronel Oviedo.
El 2 de setiembre de 2022 la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, integrada por los ministros Alberto Martínez Simón y Luis María Benítez Riera, y el camarista Digno Arnaldo Fleitas, declaró inadmisible el recurso extraordinario de casación que interpuso la defensa de Ramón González Daher y su hijo Fernando González Karjallo contra los fallos de primera y segunda instancia.
Con dicha resolución del máximo tribunal quedó firme la condena de RGD a 15 años de prisión por usura, lavado de dinero y denuncia falsa; y a 5 años de cárcel para su hijo, por lavado de activos provenientes de la usura.
La defensa de padre e hijo ensayó nuevas chicanas, pero estas fueron rápidamente rechazadas por la Justicia, en consecuencia, a los condenados ya no les quedó otra que entregarse para cumplir sus penas, lo que ocurrió el 7 de setiembre de 2022.
En el marco del Operativo Veneratio, realizado el 18 de diciembre de 2023 y con el que el gobierno de Santiago Peña retomó el control de la Penitenciaría de Tacumbú, por disposición del Ministerio de Justicia Ramón González Daher y su hijo fueron traslados hasta la cárcel de Coronel Oviedo, donde actualmente siguen cumpliendo sus condenas.
Chicanas traban comiso de bienes
Además de las condenas cancelarías, hace dos años también quedó firme el comiso especial de bienes de RGD y su hijo, por las sumas de G. 240.554.525.035 y US$ 11.711.977, que según lo probado en el juicio oral por el entonces fiscal anticorrupción Osmar Legal (hoy día juez de Garantías) es el fruto de los intereses excesivos cobrados a las víctimas.
Sin embargo, hasta la fecha la ejecución de los bienes no alcanza ni el 50% de lo ordenado por la Justicia.
Esto se debe a los numerosos recursos planteados por la defensa de los condenados, como recusaciones contra la jueza de Ejecución Sandra Kirchhofer, apelaciones, entre otros.
