En un reciente operativo judicial, la Fiscalía allanó lugares en Minga Guazú y Luque tras una investigación que duró más de un año.
Se descubrió que un grupo de mujeres, disfrazadas de monjas, captaban jóvenes con la promesa de educación y vida religiosa.
Sin embargo, estas jóvenes eran llevadas a un falso hogar religioso donde eran obligadas a trabajar sin remuneración, bajo condiciones de esclavitud.
Fachada de fe
La comunidad, llamada «Hijas de Nuestra Señora de Caaucupé», no estaba autorizada por la Iglesia Católica.
Las responsables utilizaban hábitos religiosos para engañar a las víctimas, en su mayoría menores de edad, y aislarlas completamente de sus familias.
Este método de operación permitía a las captadoras mantener el control total sobre las víctimas.
Detenciones y evidencias
Durante los allanamientos, se incautaron numerosas pruebas y se detuvo a varias implicadas en el esquema.
Las autoridades confirmaron la detención de una de las principales sospechosas en Luque y la búsqueda de otra aún fugitiva.
La red operaba con una estructura bien establecida que facilitaba la explotación laboral y evitaba el escrutinio legal.
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