La mujer relató que uno de los inspectores se acercó a ella y comenzaron a discutir. El agente le informó que la multa ascendía a G. 3.200.00. Ella, sorprendida por la cantidad, le pidió que le hiciera la boleta correspondiente. Sin embargo, el inspector parecía reacio a hacerlo, sugiriendo que la multa era excesiva y que querían ayudarla debido a su edad.
Después de insistir en la emisión de la multa, el inspector le ofreció una «reducción» hasta G. 600.000, pero con la condición de que debía dirigirse a la sede de la PMT en Campo Grande. La mujer, fue a un cajero automático y fue acompañada por dos motopatrullas. Al regresar, uno de los inspectores se acercó y le preguntó si había conseguido el dinero. Aunque solo pudo retirar G. 500.000, el inspector aceptó la cantidad.
La denunciante quiso resolver el asunto en la sede de la PMT en Campo Grande, pero el inspector se negó. Finalmente, accedió a entregar G. 400.000. El inspector le pidió que colocara el dinero y su teléfono en el asiento para asegurarse de que no estaba siendo grabado. La mujer, asustada, cumplió y el inspector se marchó con el dinero.
Aún conmocionada por el incidente, la mujer expresó su indignación y miedo en una entrevista con la 1080 AM, lamentando la actitud de los agentes. La mujer no proporcionó detalles identificativos de los inspectores ni del vehículo en el que se desplazaban.
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