El Eterno Romance con el Infortunio

Por Mario Ferreiro

La actual disputa por el poder en el Congreso adquiere ribetes tragicómicos que darían para muchas bromas, si no fuera porque a partir de la conformación de esa nueva mesa directiva, nuestro futuro social y político inmediato puede tornarse aún más sombrío que el actual, sin esperanzas reales de algún cambio sustancial en cuanto a la calidad de vida de nuestra gente.

Uno no quiere ser ofensivo; ni siquiera es apropiado elaborar juicio de valor sobre las características personales de cada representante, pero ya a nadie escapa que la calidad de nuestro parlamento no ha hecho más que caer en picada periodo tras periodo. Es una triste realidad que simplemente no se puede negar. Y eso que ya hemos tenido parlamentarios que hablaron de “estupefacientos”, o han cambiado frases afirmando por ejemplo que “quien nada teme nada tiene”.

Sin embargo, la vara parece demarcarse cada vez más por lo bajo. Recintos que supieron albergar a personalidades como Waldino Ramón Lovera, Tito Saguier o Secundino Núñez, hoy se debaten en la dura realidad de tener que optar entre los Trato Apu’a, los mbururús y los chaqueñitos de la vida. En el árido desierto de las ideas, las elucubraciones de los Bachis y Tractores amarillos que tendremos que soportar por otros largos cinco años, difícilmente logren que se produzca alguna acción que modifique la paupérrima realidad nacional. Al contrario, siempre se puede empeorar.

Ya no es posible escuchar la ilustración académica de un Rodrigo Campos Cervera, ni reflexionar sobre los conocimientos jurídicos aportados por un Beto González Garabelli o un Evelio Fernández Arévalos, de proverbial humildad en cuanto a lo material. Ni siquiera la límpida trayectoria de un Feliciano Martínez se puede esgrimir hoy desde curul alguno, incluyendo el otrora sacrosanto PQ. De hecho, uno de sus representantes fue de los primeros en saltar del barco.

La decadencia es pronunciada y no genera esperanzas inmediatas de ningún tipo de cambio. “Es lo que la gente eligió”, nos decimos mirando atónitos unas nominas que parecen entresacadas de una fiesta de Halloween. “Por lo menos nos vamos a divertir”, dicen otros ingenuamente. Lo que pasa es que esta diversión nos sale carísima y genera intereses que pagarán nuestros hijos y nietos.

El nuevo periodo parlamentario a punto de iniciarse puede ser el más pobre de nuestra historia democrática en materia legislativa y de respuestas concretas a los problemas urgentes de la población. Para más es muy probable que justo a este parlamento le toque resolver unas crisis políticas de enorme magnitud, tal como se avizora en el oscuro horizonte de las designaciones del Departamento de Estado y las clásicas confrontaciones internas de la ANR, que han sido capaces de producir magnicidios y otras calamidades similares en el pasado reciente.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, se terminó sumando a este escenario caótico la variopinta Cruzada Nacional, que ya inició un peligroso proceso de implosión que puede dinamitar la escasa credibilidad que tiene la población en el sistema democrático vigente.

Las mesas directivas se cocinarán en las próximas horas, metafórica y literalmente. Algunos festejarán victorias que pueden ser pírricas, a la luz de los complejos escenarios futuros que nos aguardan a la vuelta de la esquina. Mientras tanto los grupos dominantes asegurarán la continuidad sin interrupciones de sus propios negocios con el Estado. Ellos si van a estar mejor.

Lejos de ese escenario tan brutal, -que algunos llaman real politik-, los ciudadanos de a pie no haremos sino acumular frustración y desencanto. Como una especie de callejón que no tiene más salida que las puertas de embarque de los aeropuertos, o los registros de emigración de nuestras fronteras.

Mirando este desolador panorama uno termina dando la razón a Roa Bastos, cuando decía “el infortunio se ha enamorado de Paraguay”.

MF

3 thoughts on “El Eterno Romance con el Infortunio

  1. Y como piensan ustedes que tienen que suceder las cosas? creo que la oposición perdió en todo y todas y con esos resultados; nadie les puede dar chances…

  2. Quien nada debe, nada tiene , es la frase acuñada por Galaverna, hijo… Y no está mal, ya que en muchas circunstancia se tiene algo debiendo, es decir contrayendo deudas.

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