Por: Mario Ferreiro
La canción tiene 54 años de haber sido compuesta, pero fue publicada hace 53, y sigue más vigente que nunca, reapareciendo oportunamente en cada celebración del día del padre, como ayer, cuando la volvimos a escuchar en diversas versiones, incluyendo por supuesto la original, escrita por Piero y José e interpretada por el primero. Pero, justamente: ¿Quién fue aquél enigmático José, autor de esa letra tan melancólica y profunda?
Se trata de José Tcherkaski, hijo de un inmigrante ruso llamado Mario, que falleció a los 52 años en Buenos Aires. La canción habla de este hombre sufrido que tuvo que comenzar de nuevo en tierras extrañas y que “callaba muchas cosas”, explicó el autor de la hermosa canción en La Nación de Buenos Aires, agregando: “-Mi padre se levanta de la tumba y se muere de vuelta si se entera que su canción es famosa en todo el mundo”.
Es que por entonces ningún joven llamaba “viejo” o “vieja” a sus padres sin exponerse a una reprimenda verbal o directamente a un zapatillazo. Hoy se comprende: Don Mario Tcheraski partió siendo joven aún y la madre de José no lograba creer que su hijo, un modesto cronista de la Revista Siete Días fuera capaz de lograr un éxito tan rotundo.
Lo cierto es que «Mi viejo» fue grabada en múltiples versiones e idiomas, y aparece en bandas sonoras de no menos de 40 películas y series, incluyendo un capítulo de los Simpsons del 2010 y la serie sobre Diego Armando Maradona publicada hace no mucho tiempo.
De hecho, gran parte de los ingresos en concepto de derechos de autor percibidos por Tcherkaski proviene de aquella famosa letra, aunque el mismo también firmó con Piero otros clásicos como “Coplas de mi país”, “Para el Pueblo lo que es del pueblo”, “Que se vayan ellos” y varias otras.
Pero “Mi viejo” es LA canción cuando pensamos en ese ser conflictivo, algunas veces contradictorio y vital que ha sido nuestro padre en nuestras existencias. Ese hombre que “Anda solo y esperando/ Tiene la tristeza larga/ De tanto venir andando”. No es precisamente una celebración alegre de la vida de nuestro progenitor, pero de alguna manera reconoce y visualiza las angustias y los padecimientos que muchas veces atravesamos los padres sin hacer mucho ruido, como disimulando penas para no contagiar al resto de la familia, sobre todo a los hijos.

La leyenda urbana decía que al papá de Piero no le gustó la canción y que incluso le achacó el tono lúgubre de su letra, sin embargo, en el caso del autor de aquellas palabras, su padre ni siquiera logró llegar con vida a aquel lanzamiento tan exitoso: don Mario Tcherkaski falleció 8 años antes de la publicación del gran éxito de su hijo.
De todas maneras, “Mi viejo” es fundamentalmente una bella y profunda canción de amor, dedicada a aquella persona crucial en nuestras vidas, ya sea por acción u omisión. Papá o cariñosamente “el viejo”, para los hijos es siempre aquel que “el dolor lo lleva adentro/ y tiene historia sin tiempo”.
Pero, sobre todo, tal cual como lo expresa la simple y bella letra de Tcherkaski, -quien acaba de publicar su libro autobiográfico «No Va Más»-, aquel viejo que ya camina lerdo somos finalmente nosotros mismos, como lo expresa claramente el final de un tema que ya nos pertenece a todos cuando dice:
“Yo soy tu sangre, mi viejo, yo
Soy tu silencio y tu tiempo
Yo soy tu sangre, mi viejo”.
MF
