Firmas falsificadas, documentos que se esfumaron y una larga serie de irregularidades más permitieron que el supuesto narcotraficante uruguayo Sebastian Marset -cabeza del esquema investigado en A Ultranza Py- consiga un matrimonio con una paraguaya que dice no conocerlo. El funcionario implicado ya había ayudado a otro narcotraficante.
Aunque parece historia sacada de Macondo, el imaginario creado por Gabriel Garcia Marquez, es una historia real que ocurrió en Paraguay. Una mujer terminó casada con un supuesto narco señalado como cabeza de uno de los mayores esquemas de tráfico de drogas y lavado de dinero detectados en territorio nacional. El detalle: la mujer no solo nunca conoció a su “marido”, sino que falsificaron su firma y hasta la del supuesto cónyuge.
El implicado, un funcionario que firmó el acta de defunción de un narco brasileño que luego apareció bien vivo en Uruguay.
La historia
Sebastian Marset Cabrera, uruguayo prófugo de la justicia, estuvo a punto de conseguir cedula paraguaya gracias a que estaba casado con una paraguaya, aunque seguía estando casado con una ciudadana uruguaya y su supuesta esposa en nuestro país no lo conocía siquiera.
La historia salió a la luz en agosto de 2022. Sonia Delvalle, una modesta mujer dedicada al servicio doméstico, comenzó a recibir mensajes en tono de broma de sus vecinos en los que le decían que era famosa y que estaba casada con un narcotraficante.
Por aquellos días había salido a luz que Sebastian Marset, uruguayo que sigue prófugo de la justicia, estaba casado con una paraguaya. Para el horror de Sonia, de acuerdo a los relatos brindados a medios de prensa por su abogada hace ya un par de meses, no era una cuestión de homonimia: ella figuraba como la esposa de nada más y menos que con un hombre buscado por ser la cabeza del mayor esquema de narcotráfico y lavado de dinero desbaratado en años en Paraguay.
El Paraguayo Independiente accedió a documentos y testimonios que revelan aún más la manera en la que dentro de la Dirección del Registro del Estado Civil de las Personas existía un esquema dedicado a favorecer a personas ligadas al narcotráfico.
Fecha romántica
Sonia y Sebastian se casaron -o al menos es lo que hicieron figurar en las actas del Registro Civil- en el Día de San Valentín, el 14 de febrero de 2021. La unión contó con la presencia de cuatro mujeres que hicieron las veces de testigos, todas supuestamente vecinas del Barrio Obrero de Asunción.
El acto quedó asentado en los folios 23 y 24 de los libros del Registro Civil que estaban bajo resguardo del oficial Claudio Irigoitia. El primer punto llamativo es la enorme diferencia de la caligrafía entre ambas copias.

Pero las diferencias no solamente estaban en la caligrafía entre las dos copias sino incluso se podían notar enormes incongruencias entre las firmas de ambos “contrayentes”. Diferencias más allá de las que habitualmente puede haber cuando cualquier persona firma más de una vez.
Al saltar el caso a la luz pública, el titular del Registro Civil, Ariel Centurión, ordenó la apertura de un sumario que terminó revelando ya no solo irregularidades sino posibles hechos punibles.
Durante el proceso, se solicitó que Irigoitia entregue los documentos que cualquiera persona debe entregar cuando pretende casarse en lo Civil. Las excusas fueron varias como que se perdieron, se mojaron o se dañaron. La verdad es que nunca se entregaron los documentos durante el sumario.

Irigoitia había asegurado dentro de un sumario administrativo que celebró el matrimonio de Marset con la paraguaya Sonia Concepción Delvalle, que lo hizo fuera de la oficina y que por su trabajo cobró la suma de G. 500.000.
Las copias se sometieron a una pericia que -según podrán observar los lectores en el facsimilar que consta líneas abajo- concluyó que las firmas de los “esposos” eran falsas.

Esto fue remitido al Ministerio Público y el caso fue investigado por la fiscal Luz Guerrero, que en enero pasado imputó al funcionario por los supuestos hechos punibles de producción inmediata de documentos públicos de contenido falso y producción de documentos no auténticos.
El estar casado con una ciudadana paraguaya le otorgaba de forma inmediata a Marset el derecho de acceder a documentos paraguayos.
Un caso anterior
Pero el caso de Irigoitia no se limita apenas a este caso. De hecho, este es el segundo documento de contenido falso que lleva la firma del hoy imputado.
El primer caso tiene que ver con el registro de la supuesta muerte de un ciudadano brasileño de nombre Hernandes Oliveira da Silva quien, se descubrió después, era buscado en Brasil por homicidio. El hecho se descubrió cuando fue detenido en 2020 en Uruguay, país que solicitó información a Paraguay, y descubrieron que en Paraguay habían registrado su muerte con avisos fúnebres incluidos.

Según los documentos que obraban en Paraguay, había muerto por problemas cardíacos. El acta de defunción había sido firmado por Irigoitia Fernández, el mismo oficial del Registro Civil.
