Una ley que mueve el tablero energético paraguayo
El régimen del biodiésel en Paraguay entró en una etapa nueva. De acuerdo con lo difundido, la Ley N.º 7635 —que modifica el marco de promoción para la elaboración sostenible y la utilización obligatoria del biodiésel— ya fue publicada en la Gaceta Oficial y se encuentra plenamente vigente. La movida abre un escenario distinto para una industria que veía limitado su techo de crecimiento por la propia norma anterior.
El cambio más concreto, según se conoció, está en la flexibilidad que introduce la nueva normativa. Mientras el régimen anterior fijaba un límite estricto, la ley actual permite que la mezcla obligatoria de biodiésel con el gasoil se ubique entre el 5% y el 20%, y deja en manos del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) definir, mediante resolución técnica, el porcentaje efectivo que regirá.
La novedad clave: un rango más amplio
Hasta ahora, la legislación funcionaba como un corsé: el techo del 5% impedía que la industria local creciera más allá de un volumen acotado, por más capacidad instalada que tuviera. Con la nueva ley, el rango disponible queda mucho más holgado y abre la posibilidad de que el peso del biodiésel paraguayo en la matriz de combustibles aumente de manera significativa en los próximos años.
La traducción práctica es directa: cada punto adicional de mezcla representa, en los hechos, una porción del gasoil importado que pasa a ser sustituida por biodiésel producido dentro del país.
Qué dice la cámara del sector
Desde el sector privado, la lectura es claramente positiva. La Cámara Paraguaya de Biocombustibles (Biocap) sostiene que la medida aporta previsibilidad regulatoria y crea condiciones favorables para nuevas inversiones, en una industria que necesita visibilidad de mediano plazo para tomar decisiones de capital.
Según se informó, el nuevo esquema permitirá acompañar el crecimiento de la producción local, ampliar la demanda interna y fortalecer toda la cadena de valor vinculada al biodiésel. Además, la ley mantiene los incentivos vigentes para productores nacionales habilitados, que incluyen beneficios fiscales para la producción local, ventajas para la importación de bienes de capital destinados al sector y apoyo a la innovación tecnológica.
El argumento económico de fondo
Más allá del componente industrial, la nueva ley se apoya en un argumento económico potente: la sustitución de importaciones. Paraguay destina cada año una cifra relevante en divisas para comprar gasoil al exterior, y cada porcentaje adicional de biodiésel local en la mezcla representa, en términos directos, menos dólares saliendo del país para pagar combustible fósil importado.
A eso se suma una dimensión estratégica de fondo. Aunque Paraguay es ampliamente reconocido por su capacidad hidroeléctrica, su matriz de transporte y logística sigue dependiendo, en buena medida, de combustibles importados. En ese contexto, el desarrollo de biocombustibles aparece como una de las herramientas para diversificar las fuentes energéticas y reducir vulnerabilidades externas.
Hay un tercer plano, igualmente importante: el productivo. El país es uno de los principales productores agrícolas de la región y dispone de materias primas para abastecer una industria del biodiésel más grande que la actual. Más biodiésel paraguayo, en consecuencia, también significa más empleo industrial, mayor valor agregado a la producción del agro y un puente más sólido entre el campo y la manufactura.
Lo que falta para que se note
El marco normativo está, pero la película recién empieza. El paso decisivo, según se conoció, será la resolución técnica del MIC que fije el porcentaje efectivo de mezcla dentro del rango habilitado por la ley. De esa decisión dependerán el ritmo de inversiones en plantas, la magnitud de la sustitución de importaciones y el impacto económico que pueda generarse en el corto y mediano plazo.
Para el consumidor final, el efecto se sentirá de manera más indirecta: a medida que crezca la proporción de biodiésel en el surtidor, se irá ajustando la composición del combustible que se carga en los tanques. La transición, en cualquier caso, será un proceso a desarrollar, no un salto inmediato. Lo concreto, por ahora, es que el biodiésel paraguayo tiene por delante una cancha más amplia para crecer que la que tenía hasta hace pocas semanas.
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