Tuvimos un caso, no igual, solo comparable en ciertas consecuencias con el del norteamericano.
Se llamaba Alfredo Machaín, más conocido como Freddy, peluquero de mujeres de la alta sociedad en la que también hay bastante suciedad, trolo obviamente.
Retrocedemos a la alegre década ochentera en la cual la casta militar era la dominante en el Paraguay con el general Alfredo Stroessner a la cabeza.
Cabe acotar, según he observado, por alguna razón, las esposas más feas de nuestro país eran la de los militares. Quizás por que se unían en matrimonio cuando los novios comenzaban su carrera en los primeros escalafones de la jerarquía militar. Difícil entonces que una beldad o mujer de sociedad se case con un sargento.
Con los años, la soldadesca subía de rango aumentando poder y mejor pasar económico. Entonces vino el desquite y los uniformados buscaron para sus amantes. Esto trajo como consecuencia un tendal de señoras sexualmente insatisfechas y es aquí donde entró Freddy Epstein.
Los chismes de peluquería son un clásico y el estilista acusó recibo de la insatisfacción de la mayoría de su clientela femenina.
Con un socio chileno muy audaz decidieron montar un lupanar para mujeres e importaron prostitutos del exterior, del Brasil y la Argentina. La casa de citas se situaba en otra parte, no aledaña a la peluquería con una decoración tipo oriental.
El negocio comenzó a funcionar muy bien ya que las cifras del servicio se cotizaban en dólares y gracias al “dictador” cuando eso el guaraní valía mucho.
La codicia nunca es buena consejera y al chileno se le ocurrió sacarle más jugo al negocio fotografiando y filmando los encuentros íntimos para luego venderlos a mercados tan lejanos como al país del sol naciente y otros aledaños. Total, están tan lejos para que alguien los viera de pura casualidad, pero, oh sorpresa, esa casualidad, increíblemente, existió.
Stroessner tenía una excelente relación con el emperador japonés Hirohito y cada tanto iba de visita al Japón con una extensa comitiva. De ahí que, a mediados de la década referida, ¡zas!, alguno de la comitiva justo ve en una revista erótica nipona a una conocida señora de algún milico y se pilla el asunto. Comienzan a recolectar evidencia ahí mismo. Tuvieron un largo trayecto desde Tokio a Asunción para pensar que solución le darían al problema.
El desenlace fue que un día, Freddy Machaín, quien vivía en un edificio sobre Mcal Lopez al cual le decían con vista al futuro, ya que desde los pisos superiores se veía claramente todo el cementerio de la Recoleta, fue encontrado muerto por su contador y supuestamente ahorcado con su propia cadenilla de oro.
Aquí comienza la similitud con el caso de Jeffrey.
Muerto Freddy, se corrió la bola que en los videos íntimos estaban también hombres conocidos de la sociedad participando en orgías, dando y recibiendo, con el tiempo, la misma se volvió inacabable, como informconf. Bastaba que alguien no te quiera para incluirte en ella y chismosear.
Shabat shalom


Jamás tuvo una clienta que sea esposa de militar. Trabajaba desde las 8 de la mañana hasta las 21 hs. Sin descanso.
Su asesinato fue político…las versiones de las que te hacés eco las difundió la policía, que cuando los enfrenté (porque las investigaciones reales iban por el lado político debido a sus constantes viajes a clorinda y formosa y su vínculo con opositores al gobierno de Stroessner), el Comisario González Chavez, al frente de la investigación me dijo que esas versiones despistarían a los asesinos. Por salgo su nombre está en los archivos del terror y no por proxeneta. Qué fácil es estar nuevamente en la cresta de la ola con relatos cada vez más novelescos y traídos de los pelos a expensas de la memoria de un hombre de bien, caritativo e íntegro.
«Trolo», «p&t0», si para el redactor son adjetivos descalificativos, se comprende lo que sería falta de escrúpulos de su parte a la hora de valerse de cualquier medio para volver a visibilizarse y lo define.