Un gesto común que nos hace perder nutrientes
Dulce, jugosa y práctica, la mandarina es una de las frutas más elegidas del otoño. Pero aunque parece que todos sabemos cómo comerla, hay un detalle que solemos pasar por alto: tirar los hilos blancos que quedan entre los gajos y la cáscara.
Según especialistas, ese pequeño gesto puede hacernos perder la parte más nutritiva de la fruta.
El secreto está en el albedo
El nutricionista Manuel Viso explicó que esos hilos blancos, conocidos como albedo, son una fuente concentrada de flavonoides, antioxidantes y vitamina C.
“Es donde mayor cantidad de flavonoides y antioxidantes hay, y es la parte que más vitamina C tiene, mucho más que la pulpa”, señaló el experto.
Además, el albedo también contiene minerales esenciales como potasio, magnesio y triptófano, relacionados con el equilibrio emocional y la energía.
Más beneficios de lo que imaginás
Incluir esta parte de la mandarina en tu dieta no solo potencia el aporte de vitamina C, sino que también mejora la salud cardiovascular, ayuda a controlar el peso y refuerza el sistema inmunológico.
Al ser rica en fibra, reduce la absorción de grasas y colesterol, y su efecto antioxidante ayuda a proteger las arterias.
Mandarinas: sabor, salud y equilibrio
Bajas en calorías y fáciles de llevar, las mandarinas son una opción ideal para quienes buscan alimentarse de manera ligera y nutritiva.
La próxima vez que las peles, pensá dos veces antes de tirar esos hilos blancos: ahí se esconde gran parte de su poder nutricional.
Y, como siempre, antes de realizar cambios en tu alimentación, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
¿Vos también sacabas los hilos blancos de la mandarina?
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