«Tomo mate porque me gusta, pero… ¿realmente tiene beneficios para la salud?»
Esa pregunta, tan común como el termo bajo el brazo, tiene cada vez más respuestas respaldadas por la ciencia. Aunque muchas de sus propiedades han sido exageradas, lo cierto es que esta infusión típica del Cono Sur —que consumen a diario millones de personas— sí tiene efectos positivos. Y también algunas advertencias.
En esta nota te contamos qué beneficios reales tiene el mate, qué mitos hay que desterrar y cómo consumirlo de forma segura para cuidar tu bienestar.
El mate hidrata (¡sí, aunque tenga cafeína!)
Durante años se pensó que el mate no hidrataba porque contiene cafeína (en este caso, mateína). Pero estudios recientes muestran que sí contribuye a la hidratación, incluso cuando se consume en grandes cantidades, siempre y cuando no se lo combine con bebidas alcohólicas o muy saladas.
La clave es que su efecto diurético es moderado, por lo que no impide que el cuerpo absorba el agua que necesita.
Si tomás mucho mate y sentís sequedad o sed, complementá con agua natural, pero no hace falta eliminarlo.
Tiene antioxidantes que protegen tus células
La yerba mate contiene polifenoles, saponinas y xantinas, compuestos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Según National Geographic España, estos compuestos pueden ayudar a combatir el estrés oxidativo, relacionado con el envejecimiento celular y enfermedades crónicas.
Además, potencia el sistema inmunológico, mejora la concentración y puede tener un leve efecto antidepresivo.
No es una poción mágica, pero sí un aliado natural para tu bienestar mental y físico.
No “quema grasa”, pero puede acompañar un estilo de vida saludable
Uno de los mitos más repetidos: el mate ayuda a adelgazar. La realidad es que no existe evidencia sólida que lo confirme por sí solo. Sin embargo, sí se ha comprobado que disminuye el apetito transitorio y mejora la digestión, lo cual puede ser útil como apoyo en una alimentación equilibrada.
También activa el metabolismo, lo cual ayuda si se combina con una rutina de ejercicio físico y descanso adecuado.
¿La clave? Usarlo como acompañante, no como sustituto de hábitos saludables.
El riesgo depende de cómo lo tomes (y qué le pongas)
Estudios de la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer) indican que el riesgo de cáncer de esófago está vinculado a la temperatura, no al mate en sí. Tomar líquidos muy calientes (más de 65 °C) puede dañar las mucosas internas.
Además, el consumo frecuente de mate con azúcar en exceso puede contrarrestar sus beneficios. Lo ideal es tomarlo sin endulzar o con endulzantes naturales, y dejar que se enfríe unos minutos antes de cada cebada.
Tu cuerpo te lo va a agradecer si cuidás la temperatura y los agregados.
El ritual del mate también es salud emocional
Más allá de lo nutricional, tomar mate tiene un componente social y emocional clave: conectar, compartir, hacer pausa. Ya sea solo o acompañado, en casa o en el trabajo, el ritual del mate crea momentos de presencia y cercanía.
“Beber mate tiene beneficios sociales y culturales que impactan directamente en la salud emocional”, destacan investigadores citados por Infobae.
Y eso también cuenta a la hora de hablar de bienestar.
¿Tomás mate todos los días? Estas son buenas prácticas
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Usá yerbas sin aromatizantes ni saborizantes artificiales.
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Dejá que el agua se enfríe un poco antes de cebar (entre 60 y 70 °C).
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Preferí calabazas limpias y bombillas de acero inoxidable.
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Si tomás muchos termos por día, compensá con agua pura.
El mate no es un remedio mágico, pero sí puede formar parte de una rutina de cuidado personal, físico y emocional. Como toda costumbre saludable, depende de cómo y cuánto lo consumas.
¿Sos de los que toman mate todo el día? ¿Cómo lo preparás vos? Contanos tu estilo matero
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