La yerba mate sale del termo y entra al plato

Mujeres rurales del Alto Paraná innovan con yerba mate

La yerba mate paraguaya está saliendo del tereré y del mate cocido para ocupar nuevos lugares: la torta, los jugos y otros preparados nutritivos elaborados a partir del polvo comestible de su hoja. La innovación viene de la mano de productoras rurales y de un proyecto de sostenibilidad que cruza tres dimensiones: la conservación del Bosque Atlántico, la economía de comunidades rurales y la gastronomía con identidad local.

Según trascendió en una publicación periodística, la propuesta tiene como protagonistas a un grupo de mujeres rurales del departamento de Alto Paraná, que vienen experimentando con alternativas culinarias desde hace años. La iniciativa la acompaña WWF Paraguay, a través del trabajo de su Dirección de Cambio Climático y Políticas.

De la hoja al plato: qué productos están saliendo

Las elaboraciones más visibles del proyecto incluyen tortas de yerba mate —preparadas con polvo comestible de la hoja—, jugos y diversos preparados que aprovechan las propiedades nutritivas de la planta. El énfasis está en la versatilidad: la misma hoja que se usa para el tereré encuentra un nuevo destino en la cocina.

Los productos no son una rareza experimental, sino el resultado de un trabajo sostenido con productoras locales que conocen la planta y sus posibilidades alimentarias.

El factor clave: el Bosque Atlántico paraguayo

La materia prima viene de una fuente con valor agregado. La yerba se cultiva de manera orgánica en el Bosque Atlántico paraguayo, lo que le da al producto un anclaje doble: por un lado, el aporte nutricional natural de la planta; por el otro, el respaldo ambiental de un cultivo que se hace dentro de uno de los ecosistemas más biodiversos del país y de la región.

El director de Cambio Climático y Políticas de WWF Paraguay, Óscar Rodas, resumió la idea con una frase que sirve de bandera al proyecto: «La naturaleza vale mucho más si la cuidamos». El concepto une conservación y producción: el bosque permanece porque la actividad económica que se desarrolla en él lo necesita en pie.

Un modelo de tres patas: ambiente, comunidad y mercado

La novedad no está solo en los productos finales, sino en el modelo que los sostiene. La cosecha y el procesamiento de la yerba dejan ingresos en las familias rurales que viven dentro o en el borde del Bosque Atlántico. Esos ingresos se transforman en un incentivo concreto para preservar la masa boscosa, en una zona del país donde la presión sobre el suelo es histórica.

De fondo, hay una apuesta de mercado: los productos pueden encontrar consumidores en el país y abrir camino al exterior, con un sello de origen reconocible (yerba mate orgánica + Bosque Atlántico + identidad paraguaya).

La próxima vidriera: el campeonato mundial de yerba mate

El próximo gran escenario para mostrar el avance será internacional. Profesionales paraguayos vinculados al proyecto se preparan para competir en el primer campeonato mundial de yerba mate, que se realizará a comienzos de junio en Buenos Aires. La vitrina mundial llega en un buen momento: la cosecha orgánica de 2026 se proyecta con un volumen récord.

Un giro que abre cancha

Más allá del menú concreto que cada quien pueda probar en su mesa, el proyecto deja una postal alentadora: el producto cultural más identificado con Paraguay encuentra nuevas formas de presentarse, y lo hace sin renunciar a su raíz orgánica ni a las comunidades que lo sostienen desde el origen. Una vuelta de tuerca que, además, agrega valor a la conservación del bosque.


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