Aranceles de Trump al Brasil: ¿una autopista para el contrabando desde Paraguay?
El nuevo proteccionismo estadounidense tensiona los mercados regionales y alimenta el comercio ilegal
Los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump al acero y aluminio brasileño, vigentes desde junio de 2025, y la reciente ampliación al cobre y todos los productos brasileños desde agosto, podrían generar efectos colaterales explosivos en la región. Con tasas del 50%, la medida no solo golpea las exportaciones del segundo mayor proveedor de acero a EE.UU., sino que también incentiva una búsqueda urgente de insumos más baratos, incluso fuera de los canales legales.
Exportaciones en caída y presión en la frontera
Brasil exportó en 2024 cerca de 11,8 mil millones de dólares en productos de hierro y acero, de los cuales 5,7 mil millones se dirigieron a Estados Unidos. La nueva política comercial de Washington, sustentada en razones de “seguridad nacional”, implica una pérdida proyectada del 11,27% en exportaciones de acero y aluminio, según el Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (Ipea).
Frente a este escenario, el mercado informal aparece como una válvula de escape. Paraguay, con fronteras porosas y rutas consolidadas de contrabando como el Puente de la Amistad o Pindoty Porã, podría convertirse en un proveedor alternativo —aunque ilegal— para cubrir la creciente demanda brasileña.
Cobre, aluminio y plásticos: el otro frente
Aunque los aranceles no afectan directamente a productos como el cobre o los plásticos, el efecto dominó es evidente. Con una caída de demanda externa, Brasil reorienta su producción y multiplica la presión sobre mercados vecinos.
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Aluminio: en 2024 se exportaron 267,1 millones de dólares a EE.UU. y se consumieron internamente cerca de 1,5 millones de toneladas.
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Cobre: el consumo interno oscila entre 400.000 y 500.000 toneladas, con demanda creciente por la transición energética.
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Plásticos: Brasil consume más de 7 millones de toneladas, con un bajísimo índice de reciclaje (4%), lo que obliga a importar o producir nuevos materiales.
Estos números reflejan un potencial desbalance regional que podría amplificar el comercio ilegal de materias primas.
Contrabando: una amenaza real y creciente
El aumento del contrabando de metales y plásticos no es una suposición: informes ya advierten sobre movimientos irregulares desde Paraguay hacia Brasil. La falta de controles aduaneros, sumada a una demanda insaciable del gigante sudamericano, hace prever un auge de este mercado paralelo.
Alternativas para evitar un desborde
Expertos y organismos multilaterales sugieren medidas para contener la expansión del comercio ilegal:
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Controles fronterizos integrados: con escáneres y bases de datos compartidas entre Paraguay y Brasil.
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Incentivos al comercio legal: mediante exenciones fiscales o reformas normativas que desincentiven el contrabando.
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Cooperación regional vía Mercosur, orientada a estabilizar el comercio y prevenir conflictos económicos.
Conclusión: entre el proteccionismo y la ilegalidad
El proteccionismo de Trump tiene impactos que van más allá de su frontera. El mercado brasileño, en su intento de sortear los aranceles, podría volverse más dependiente del contrabando. Y Paraguay, como actor clave en este tablero, se enfrenta al desafío de evitar que esta presión externa termine por desbordar su frágil sistema aduanero.
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