El Perito Moreno deja de ser el glaciar inamovible: su retroceso ya se observa desde el espacio
Durante décadas, el Perito Moreno fue la gran rareza del planeta. Mientras los glaciares del mundo se derretían y retrocedían, él se mantenía firme, casi desafiante, ganándose la fama de «inamovible». Era, en palabras del investigador Rodrigo Abarca del Río, «una de las grandes excepciones glaciológicas del planeta por su estabilidad relativa». Esa excepción terminó: el gigante de hielo patagónico empezó a retroceder, y el cambio ya no se disimula. Se ve desde el espacio.
La postal que confirmó el cambio
La prueba llegó desde la órbita. El satélite Sentinel-2, del programa europeo Copernicus, capturó el frente glaciar en el Brazo Rico del Lago Argentino, en la provincia de Santa Cruz. Al superponer la imagen actual con una línea que marca dónde estaba el hielo en 2016, la diferencia salta a la vista: el frente se corrió, y no poco.

Los números del retroceso
Las cifras confirman lo que muestran las fotos. Solo en 2025, el glaciar retrocedió cerca de 385 metros, el mayor registro de toda la serie que va de 1997 a 2025. Entre 1997 y 2023 perdió alrededor de 3 kilómetros cuadrados de superficie —cerca del 1% de su área original—, y desde 2019 el retroceso supera los 800 metros, según mediciones de radar y satélite.
Hay un dato todavía más revelador: investigadores de Japón y Argentina detectaron que, a partir de 2018, el Perito Moreno comenzó a perder masa de forma dinámica por primera vez en casi un siglo. Un cambio de época para un glaciar acostumbrado a resistir.
El secreto estaba bajo el agua
¿Por qué se mantuvo estable tanto tiempo? La respuesta, fascinante, estaba escondida en el fondo del lago. Su antigua estabilidad se apoyaba en una morrena sumergida: una barrera natural de sedimentos que funcionaba como freno y sostén del hielo. Mientras el glaciar se apoyaba en ella, resistía.
Pero cuando el hielo se alejó de esa barrera, todo cambió: empezó a moverse más rápido y a perder volumen con mayor velocidad. Las intensas temporadas de deshielo entre 2020 y 2023 terminaron de acelerar el proceso. «En los últimos meses se registraron desprendimientos basales cada vez más grandes y frecuentes», advirtió Lucas Ruiz, geólogo y ex investigador en glaciares patagónicos del Conicet.
Lo que anticipa para el resto del mundo
El caso trasciende a la Patagonia. Los investigadores advierten que lo que ocurre con el Perito Moreno podría anticipar el destino de otros glaciares que terminan en lagos alrededor del planeta: cuando pierden el soporte de su barrera natural, el retroceso puede acelerarse de manera abrupta y volverse irreversible en poco tiempo. «Esto podría representar una transición en el comportamiento de uno de los glaciares más emblemáticos de la Patagonia», señaló Abarca del Río.
Ver retroceder al glaciar que parecía inmune tiene algo de simbólico y de advertencia. Es un recordatorio de que nada, ni siquiera lo que creíamos eterno, está a salvo de los cambios que atraviesa el planeta. La buena noticia, si cabe, es que hoy podemos verlo con precisión desde el espacio —y entender a tiempo lo que está pasando es el primer paso para decidir qué hacemos al respecto.
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