Lo que nadie te explica sobre este cambio corporal

Cuando la grasa en las piernas no siempre es obesidad

Muchas mujeres notan cambios en su cuerpo que no logran explicar: aumento de volumen en piernas, caderas o glúteos que no responde a dieta ni ejercicio. En esos casos, podría tratarse de lipedema, una enfermedad poco diagnosticada que va mucho más allá de una cuestión estética.

Se estima que entre un 10% y un 15% de las mujeres pueden padecerlo, aunque muchas no lo saben porque suele confundirse con sobrepeso o falta de actividad física.

¿Qué es el lipedema y cómo diferenciarlo?

El lipedema es una enfermedad crónica e inflamatoria del tejido adiposo que provoca una acumulación anormal y simétrica de grasa, principalmente en piernas, caderas y, en algunos casos, brazos.

La Dra. Cecilia Rufino explica que se trata de “una enfermedad crónica inflamatoria del tejido adiposo caracterizada por la acumulación simétrica y anormal de grasa subcutánea”.

A diferencia del sobrepeso, esta grasa no responde de la misma manera a la dieta o al ejercicio, lo que suele generar frustración. Además, aparece una desproporción corporal: la parte superior del cuerpo puede adelgazar, mientras que las piernas casi no cambian.

¿Por qué aparece el lipedema?

Aunque no se conoce con precisión su origen, los especialistas coinciden en que influyen factores como:

  • Cambios hormonales (pubertad, embarazo, menopausia)
  • Predisposición genética
  • Alteraciones en los sistemas vascular y linfático
  • Procesos inflamatorios en el tejido graso

Más del 90% de los casos afectan a mujeres, lo que refuerza la relación con el sistema hormonal.

Síntomas que pueden darte una señal

Reconocer el lipedema a tiempo puede marcar una gran diferencia. Algunos signos frecuentes son:

  • Dolor o sensibilidad al tacto
  • Sensación constante de pesadez en las piernas
  • Aparición fácil de hematomas
  • Piel con aspecto irregular o nodular
  • Grasa que no disminuye con dieta ni ejercicio

La Dra. Lourdes Yagües señala que “para hablar de lipedema tiene que haber, además del volumen, síntomas como dolor, pesadez o hipersensibilidad”.

Detectarlo a tiempo mejora la calidad de vida

Ponerle nombre a lo que ocurre puede ser un antes y un después. Un diagnóstico precoz permite iniciar estrategias que ayudan a controlar los síntomas:

  • Uso de prendas de compresión
  • Ejercicio adaptado de bajo impacto
  • Fisioterapia y drenaje linfático
  • Manejo del dolor

Según la Dra. Yagües, “el lipedema no tiene por qué empeorar inevitablemente. Depende de cómo se manejen los factores de riesgo y de la atención que se reciba”.

Tratamientos disponibles hoy

Actualmente, el lipedema no tiene cura definitiva, pero sí existen opciones que mejoran notablemente el bienestar:

  • Tratamientos conservadores: dieta antiinflamatoria, actividad física, drenaje linfático
  • Prendas de compresión para reducir inflamación
  • En casos avanzados, liposucción especializada, diseñada para eliminar la grasa sin dañar el sistema linfático

El abordaje suele ser personalizado, según cada paciente y la evolución de la enfermedad.

Más que una cuestión estética

El lipedema no es solo un tema de apariencia. Puede afectar la movilidad, el bienestar emocional y la calidad de vida. Por eso, entender sus señales y consultar con especialistas es clave para evitar años de frustración y confusión.

Escuchar al cuerpo y no normalizar ciertos síntomas puede ayudar a encontrar respuestas y mejorar el día a día.


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