“La historia es una sucesión de mentiras consensuadas”. Napoleón
“Todos los sucesos trascendentes se han distorsionado, las causas más importantes se han ocultado. Si alguna vez se escribe la verdadera historia de Inglaterra por alguien que tiene el conocimiento y el coraje, el mundo quedaría atónito, estupefacto.” Benjamín Disraelí, dos veces primer ministro del Reino Unido.
Entonces, como decía mi finado amigo Osmar Apuril, “podemos colegir”, que la historia oficial siempre es mentira.
No hace mucho, dos brillantes españoles libertarios, Jesús Huerta Soto y Miguel Anxo Bastos, afirmaron que la historia es siempre la historia de los Estados y no de la gente común.
Es esta misma historia humana de mentiras consensuadas la que, irónicamente, intentó borrar de todos los libros a quien dividió la verdadera historia; Jesucristo.
Por eso decimos antes de Cristo (AC) o después de Cristo (DC).
Parece ser que el mismo diablo la escribe ya que solo hay un registro no bíblico de la existencia del judío Jesús en la Tierra cuya crónica fue escrita por otro judío que se hizo historiador al servicio del Imperio Romano; Flavio Josefo.
Menciona a Jesús en sus obras “Antigüedades Judías”, en el libro 18, describiéndolo como un hombre sabio, hacedor de maravillas y maestro que atrajo a muchos seguidores, fue condenado a la cruz por Pilato, y cuya resurrección fue afirmada por sus discípulos, lo que llevó al surgimiento de los cristianos.
No me importa que la Biblia sea el libro más leído, vendido o conocido del mundo, lo que me importa es que en ella está, no solo parte de la verdadera historia humana si no la salvación del hombre mediante el conocimiento de las sagradas escrituras.
En el libro primero se puede leer el trágico relato del diluvio que ahogó a toda la humanidad de entonces excepto a Noé y su familia pues Dios vio que él era recto de corazón, el único por lo visto.
A medida que pasa el tiempo y veo con mis propios ojos la verdadera historia, especialmente los sucesos actuales que hacen a la historia moderna de Israel, pueblo elegido por Dios y epicentro de las profecías bíblicas, no me acongoja el diluvio, mas bien lo veo como un acto de justicia divina ante tanta maldad humana, la cual, actualmente se puede ver claramente en el trato de gran parte del mundo para con el pequeñísimo país de los judíos.
Tanta bosta humana, tantos hijos de sus putas madres, tanta mierda, odio, envidia e ignorancia, Holocausto de por medio con la complicidad de toda Europa que hizo la vista gorda, hoy le toca su castigo invadida por la plaga musulmana. No sobrevivirá y será justicia.
Más todos aquellos antisemitas y anti sionistas, estoy seguro, tendrán su propio diluvio para terminar en raudales yendo a las cloacas de la verdadera historia humana.
Cuando el rey sol de Francia le preguntó a Pascal cual es la prueba de la existencia de Dios, este contestó; “los judíos majestad”.
Shabat Shalom
El Padrino
Raúl Melamed


Me gusto