Lo que pocos saben sobre verduras más saludables congeladas
Los alimentos frescos suelen considerarse la opción más nutritiva. Sin embargo, expertos advierten que en algunos casos ocurre lo contrario: ciertos vegetales conservan mejor sus vitaminas y antioxidantes cuando pasan por el frío, e incluso logran potenciar su calidad nutricional.
Por qué algunos alimentos rinden mejor congelados
Aunque existe la creencia de que lo fresco siempre es superior, la nutricionista Rhiannon Lambert explica que “existe una gran discrepancia entre cómo perciben los consumidores la calidad de los alimentos congelados y su calidad real”.
La especialista señala que el proceso de congelación preserva textura, estructura y nutrientes por más tiempo, convirtiéndolos en una alternativa sana, accesible y duradera.
Además, muchos alimentos frescos pueden ser más costosos y tienen una vida útil muy corta, lo que implica pérdidas de nutrientes poco después de la cosecha o compra.
Brócoli: más riboflavina y antioxidantes que en su versión fresca
Lambert destaca que el brócoli congelado puede retener mejor vitaminas esenciales y antioxidantes, preservándolos durante más tiempo.
Incluso señala que, comparado con el brócoli fresco, el congelado suele contener más riboflavina (vitamina B2), un nutriente clave para la digestión y la función cerebral.

Espinaca: más vitamina C, folato y una vida útil mucho mayor
La especialista explica que la espinaca congelada mantiene la vitamina C y el folato intactos durante meses, mientras que la fresca “se marchita rápidamente y pierde nutrientes”.
Esta verdura aporta vitamina K, vitamina C, calcio y ácido fólico, fundamental para la división celular y para prevenir defectos de nacimiento durante el embarazo. Su versión congelada conserva este perfil por más tiempo, sin desperdicio.

Maíz tierno: más vitamina C y mejor sabor tras la recolección
El maíz dulce congelado concentra más vitamina C que el fresco.
Lambert explica que el maíz recién cosechado “pierde hasta el 50% de su contenido de azúcar dentro de las 12 horas siguientes”, lo que afecta su dulzor y calidad.
Por eso, el congelado resulta una opción más sabrosa y estable, especialmente si no se consume inmediatamente después de la cosecha.

Congelados: aliados prácticos y saludables
Los alimentos congelados no solo abaratan la compra: pueden mantener —e incluso mejorar— el aporte nutricional, evitando el deterioro natural del producto fresco.
Para Lambert, superar los estereotipos negativos sobre lo congelado es clave para aprovechar estas opciones que combinan salud, practicidad y economía.
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