Mezcla de dos bebidas comunes enciende alertas cardiovasculares

La mezcla que preocupa a los cardiólogos: por qué dos bebidas no deben combinarse jamás

Especialistas en salud cardiovascular advirtieron sobre una práctica cada vez más frecuente entre adultos jóvenes: mezclar alcohol con bebidas energéticas. Según cardiólogos consultados por medios internacionales, esta combinación puede generar consecuencias severas para el corazón, provocar arritmias y hasta desencadenar eventos fatales.

Cuando el corazón recibe señales opuestas

Los profesionales explican que el alcohol actúa como depresor del sistema nervioso central, mientras que los energizantes funcionan como potentes estimulantes por su contenido de cafeína, guaraná o taurina.
El cardiólogo Patrick Kee señaló que esta mezcla produce el conocido efecto de “borracho despierto”: “Te sentís alerta, incluso cuando tu cuerpo está afectado”. Esta contradicción interna es uno de los mayores detonantes del estrés cardiovascular.

A esto se suma lo descrito por Leonard Pianko, quien recordó que el alcohol “relaja los vasos sanguíneos”, pero luego obliga al corazón a bombear con más fuerza cuando el organismo lo metaboliza.

Datos clínicos que inquietan: arritmias y casos fatales

Un análisis de diez casos clínicos recientes mostró:

  • 42% con alteraciones del ritmo cardíaco.

  • 33% con afectación de la función miocárdica.

  • 25% con compromiso de las arterias coronarias.

  • Tres casos tuvieron desenlace fatal.

Los especialistas remarcan que más del 60% de los eventos graves aparecieron en personas con condiciones cardíacas preexistentes.

Cómo impacta esta combinación en tu cuerpo

Los cardiólogos identifican tres mecanismos fisiológicos que explican el riesgo:

1. Presión arterial inestable

Las bebidas energéticas elevan la presión casi de inmediato, mientras que el alcohol genera una vasodilatación inicial. El resultado: un vaivén circulatorio que puede desencadenar arritmias o crisis hipertensivas.

2. Deshidratación y pérdida de electrolitos

Ambas sustancias aumentan la eliminación de líquidos. Esto favorece el descenso de sodio, potasio y calcio, minerales clave para el ritmo cardíaco. La consecuencia puede ser palpitaciones, vasoespasmos o insuficiencia cardíaca.

3. Sobrecarga del sistema nervioso central

La mezcla envía al cuerpo mensajes contradictorios: activación por la cafeína y sedación por el alcohol. Este choque exige un esfuerzo extra del sistema cardiovascular.

La falsa sobriedad: el peligro invisible

Uno de los mayores riesgos es que la cafeína enmascara la sensación de embriaguez. Según Kee, esto lleva a beber más alcohol sin darse cuenta, aumentando la concentración en sangre y favoreciendo conductas peligrosas como conducir, deshidratarse severamente o hacer esfuerzos intensos en conciertos y boliches.

Para los especialistas, evitar esta mezcla no solo protege el corazón: también reduce decisiones impulsivas que pueden tener consecuencias graves.


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